Si al escuchar la palabra «ogro» solo te viene a la mente un simpático personaje verde amante de las cebollas, prepárate para descubrir una realidad mucho más oscura y sangrienta. Antes de ser reducidos a simples villanos de cuentos infantiles, los ogros eran la encarnación del terror primario: humanoides gigantes con un apetito insaciable por la carne humana.
Desde las sombras etimológicas del dios romano Orcus hasta la monstruosa figura de Humbaba en la Epopeya de Gilgamesh, la historia del ogro es un viaje universal que conecta el folclore japonés de los Oni con las pesadillas de la Europa medieval. En este artículo, rastrearemos las huellas de este depredador antropófago para entender qué esconde realmente este mito que ha sobrevivido milenios en nuestra imaginación colectiva, saltando de oeste a este sin perder su ferocidad.
Etimología e historia del ogro

La palabra «ogro» proviene del francés ogre. A su vez, es muy probable que sea un derivado de Orcus, un dios romano que fue asumiendo la competencias de Hades antes de convertirse en Plutón, incluso algunos dicen que era un gigante hijo de Plutón. Como curiosidad, el significado original de Orcus era jabalí. Asimismo en italiano ogro se escribe orco.
Otros expertos aseguran que proviene del celta antiguo, en concreto de la palabra «Ogyr», es decir, el terrible. «Ogyr» era un epíteto de algunos dioses celtas que bajo el cristianismo se convirtieron monstruos o cocos empleados para asustar.
El sánscrito tiene el término «Ugra» con el mismo significado del francés «Ogre», es decir, seres gigantes de la mitología nórdica que se alimentaban de carne humana.
Humbaba fue el primer prototipo de ogro y salió en la primera novela de fantasía de la historia: La epopeya de Gilgamesh. Con posterioridad, algunos catalogan al cíclope Polifemo de la Odisea como un ogro porque también comía carne humana.
Godofredo de Monmout, en el siglo XII, ya hablaba sobre los ogros, los habitantes anteriores a la colonización humana en Gran Bretaña, en su obra Historia Regum Britanniae. A estos ogros hace referencia Chrétien de Troyes en su romance en verso Perceval o el cuento del Grial:
Y se ha escrito que volverá de nuevo, a todos los reinos de Logres, conocidos como la tierra de ogros, y destruirlos con la lanza.
También salieron ogros en el poema épico anglosajón Beowulf, en el cuento de Simbad el Marino o los Oni en la cultura japonesa.
Los ogros se popularizaron con los cuentos de Charles Perrault (1628-1703) como El gato con botas, La bella durmiente (aquí se introdujo por primera vez a una ogresa) y Pulgarcito, o con los de Marie-Catherine Jumelle de Berneville, Baronesa d’Aulnoy (1650-1705).
En cuentos posteriores se mencionan a los ogros como Jack y las habichuelas mágicas.
Ogros en la mitología

Existen muchos tipos de ogros: desde aquellos que solo comen carne humana, poseer poderes mágicos o hasta aquellos que son acuáticos. Se suelen caracterizar por ser seres humanoides de gran tamaño, color de piel de tono desde el verde hasta el gris, peludos, con verrugas y con mal olor.
En los cuentos europeos medievales, los ogros aparecen como personajes malvados (solos o en pequeños grupos) y viven desde en grandes castillos hasta en cuevas oscuras. Secuestraban a personas para comérselas o ser sus esclavas.
Los ogros se dan sobre todo en la mitología nórdica y es curioso que los oni, los ogros japoneses, sean parecidos físicamente a los occidentales. Los oni son de color amarillo, azul y rojo, con cuernos y armados con bastones de hierro. Otra diferencia con los ogros occidentales es que no son malvados por naturaleza sino bárbaros y feroces.
En la mitología escandinava aparecen los troles, criaturas mitológicas muy similares a los ogros y que cumplen el rol de los ogros en sus cuentos de hadas. Los cuentos representan a los troles desde gigantes con facciones monstruosas hasta de un tamaño y costumbres más humanos.
Los orcos aparecen en la mitología celta y germana, a semejanza de los troles escandinavos, que vienen de la mano de la literatura moderna y medieval. Aquí tienen la connotación de dedicarse al pillaje y no se alimentan de carne humana.
La mitología pigmea tiene a los Negoogunogumbar: criaturas salvajes y monstruosas que devoran niños.
En la cultura musulmana antigua, el ogro también está presente con sus matices como se lee en El ogro y el sufí.
Los indios norteamericanos tenían a sus ogros como gigantes devoradores de hombres. Ejemplos de ellos son el Pie grande y el Wendigo, un espíritu maligno que posee a los hombres y se convierten caníbales entre otras cosas. También en el centro y sur de América, en sus respectivas mitologías se narran a criaturas semejantes a los ogros.
La mitología cántabra tiene a ojáncanu, un gigante ciclópeo, que representa el mal y la brutalidad a semejanza de Polifemo, aunque no comía a personas.
Ogros más conocidos

Uno de los ogros más populares es Shrek que vive en su pantano y quiere que lo dejen tranquilo. Si quieres ver la evolución del personaje, son 4 películas.
Sagas de fantasía del siglo XX tienen a ogros como Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, Las crónicas de Spiderwick de Holly Black y Tony DiTerlizzi o en los libros relacionados con la Dragonlance: Kaz el Minotauro. En El Hobbit y en El señor de los anillos aparecen unos troles que se convirtieron en piedra.
Las series de televisión tampoco son ajenas a los ogros. En Digimon tenemos a Ogremon y en japón tenemos a los cuatro OVA de «Ogre Slayer»: Onikirimaru o el manga de Rumiko Takahashi, Urusei Yatsura.
Los juegos de rol tampoco se quedan atrás con los ogros: Dungeons & Dragons, Warhammer Fantasy, Everquest, Warcraft, Magic: el encuentro, Heroes of Might and Magic o Two Worlds.
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¿Cuál es el verdadero origen etimológico de la palabra «ogro»?
Aunque el término nos llega del francés ogre, su raíz es mucho más antigua y oscura. La mayoría de expertos lo vinculan con Orcus, un antiguo dios romano del inframundo que con el tiempo fue asumiendo competencias funerarias antes de identificarse con Plutón; curiosamente, en italiano ogro aún se escribe orco. Otras teorías apuntan al celta antiguo Ogyr
¿Quién fue el primer ogro documentado en la literatura universal?
El primer prototipo de ogro aparece en la obra literaria más antigua conocida: la Epopeya de Gilgamesh. Se trata de Humbaba, el guardián monstruoso del Bosque de los Cedros, a quien el héroe Gilgamesh debe enfrentar. Posteriormente, figuras clásicas como el cíclope Polifemo en la Odisea también encajan en esta categoría por su gran tamaño y antropofagia, estableciendo el arquetipo del gigante devorador de hombres.
¿Qué papel jugaron Charles Perrault y la Baronesa d'Aulnoy en la fama de los ogros?
Estos autores franceses del siglo XVII fueron fundamentales para popularizar y codificar la figura del ogro en el imaginario colectivo occidental. Charles Perrault introdujo ogros icónicos en cuentos como El gato con botas y Pulgarcito, e incluso presentó por primera vez a una «ogresa» en La bella durmiente. Gracias a sus relatos y a los de Marie-Catherine d’Aulnoy, el ogro pasó de ser un monstruo mitológico vago a un personaje recurrente y definido de los cuentos de hadas.
¿En qué se diferencian los Oni japoneses de los ogros occidentales?
Aunque los Oni de la mitología japonesa comparten el gran tamaño y la fuerza con los ogros occidentales, tienen matices únicos. Se les representa con piel de colores vivos (rojo, azul, amarillo), cuernos y portando garrotes de hierro (kanabō). A diferencia del ogro europeo, que suele ser intrínsecamente malvado y caníbal, el Oni es descrito más bien como un ser bárbaro y feroz, y en el budismo japonés a menudo desempeña el papel de castigador de pecadores en el infierno, no solo un monstruo aleatorio.
¿Qué relación existe entre los ogros y la historia antigua de Gran Bretaña?
En el siglo XII, Godofredo de Monmouth escribió en su Historia Regum Britanniae que, antes de la colonización humana, la isla de Gran Bretaña estaba habitada por una raza de gigantes u ogros. Esta idea se refleja en la literatura artúrica posterior; por ejemplo, Chrétien de Troyes menciona en Perceval o el cuento del Grial que los reinos de Logres (nombre poético de Inglaterra) eran conocidos antiguamente como «la tierra de los ogros», sugiriendo un pasado mítico y salvaje.
¿Existen figuras equivalentes al ogro en las culturas de América?
Sí, el arquetipo del gigante devorador es universal. Las tribus de Norteamérica tienen leyendas sobre gigantes caníbales como el Wendigo, un espíritu maligno que posee a los hombres llevándolos al canibalismo y transformándolos en monstruos. También existen figuras como el «Pie Grande» en su vertiente más amenazadora. Estas criaturas comparten con el ogro europeo su naturaleza salvaje, su aislamiento y su apetito por la carne humana.
¿Cómo se distingue un ogro de un trol o un orco en la mitología?
Aunque a menudo se confunden en la fantasía moderna, tienen orígenes distintos. Los troles provienen de la mitología escandinava y suelen ser seres mágicos, a veces gigantes y monstruosos, y otras veces más pequeños y parecidos a humanos que viven en montañas o cuevas. Los orcos, aunque tienen raíces en términos latinos y celtas, fueron popularizados en su forma moderna por Tolkien como seres corruptos y guerreros. El ogro, por su parte, se define específicamente por su tamaño gigante y su predilección por comer humanos, algo que no siempre define a troles u orcos.



Es interesare la Historia pero yo quiero esta completa mente y Ellos Existieron en la tierra haci como nosotro los Seres humanos