Las crónicas de Narnia

Las crónicas de Narnia: el anhelo de un mundo tras el armario

C. S. Lewis escribió Las crónicas de Narnia un clásico de la fantasía que ha marcado varias generaciones. Donde unos ven una historia infantil, otros, una simbología que usa el escritor.

Algo que me parece muy curioso con los grandes escritores es el análisis de su obra y disección minuciosa por parte de expertos. Algunas intenciones del autor correspondiente, son evidentes, otras requieren imaginación y en las demás, cada uno lo ve de una forma diferente. Es lo bueno de la literatura que el mismo texto, cada lector lo percibe de una forma distinta. Veamos que encontramos en Las crónicas de Narnia.

Datos sobre Las crónicas de Narnia

¿Alguna vez has sentido una nostalgia punzante por un lugar en el que nunca has estado? Esa sensación extraña, como si te faltara algo que no sabes nombrar, es el motor que mueve muchas de las grandes historias que leemos. C. S. Lewis, el hombre que nos ocupa hoy, sabía mucho de ese sentimiento. Escribió Las crónicas de Narnia, un clásico de la fantasía que ha marcado a generaciones, no solo para entretener a niños aburridos en días de lluvia, sino para intentar explicar ese hueco en el pecho. Donde unos ven una historia infantil con animales parlantes, otros encontramos una arquitectura simbólica fascinante y una confesión de fe disfrazada de cuento de hadas.

Lo curioso de los grandes escritores es cómo su obra acaba siendo diseccionada por expertos (y por compañeros de oficio como un servidor). Algunas intenciones del autor son evidentes, como veremos con el león; otras requieren imaginación y, en las demás, cada lector proyecta sus propios fantasmas. Es la magia de la literatura: el texto es un mapa, pero el territorio lo pone quien lee.

Qué es Narnia realmente

Las crónicas de Narnia es una heptalogía de literatura fantástica escrita por el profesor y teólogo C. S. Lewis entre 1950 y 1956. Aunque se suele etiquetar como literatura juvenil, en realidad es un compendio mitológico que narra la historia del mundo ficticio de Narnia, desde su creación hasta su fin, centrándose en las intervenciones de niños del nuestro mundo que acceden a él mágicamente para participar en la eterna lucha entre el bien y el mal.

Lewis no se limitó a escribir aventuras; construyó un vehículo para la teología cristiana y la filosofía moral usando el lenguaje que mejor entienden las emociones: la fantasía épica.

El origen: una amistad, una pipa y una discusión en Oxford

Para entender Narnia, hay que entender dónde nació. No fue en un vacío, sino entre el humo de tabaco y las pintas de cerveza en el pub The Eagle and Child de Oxford. Allí se reunían los Inklings, un grupo de académicos y escritores que incluía a Lewis y a su gran amigo, J. R. R. Tolkien.

(Te dejo aquí una nota mental: estoy preparando un artículo detallado sobre J. R. R. Tolkien y la forja de la Tierra Media, porque su visión merece su propio espacio).

La relación entre ambos fue vital. Tolkien, católico devoto, fue clave en la conversión al cristianismo de Lewis, que hasta entonces era ateo. Pero en lo literario, chocaban. Tolkien era un purista; creó un mundo con su propia lingüística y reglas férreas. Odiaba que Lewis mezclara mitologías en Narnia. ¿Un fauno de la mitología griega, Papá Noel con una espada y animales parlantes de fábula medieval, todo junto? A Tolkien le parecía una chapuza incoherente, una «mezcolanza».

Pero Lewis defendía esa libertad. Él no quería crear un mundo filológicamente perfecto, quería evocar sensaciones. Pescó en la mitología griega y romana (centauros, dríades, faunos), en la nórdica (enanos y gigantes) y en los cuentos de hadas irlandeses. Esa imagen inicial que tuvo a los dieciséis años, la de «un fauno que llevaba un paraguas y unos paquetes en un bosque nevado», fue la semilla. A veces, la fantasía no necesita reglas estrictas, necesita imágenes poderosas.

El dolor y el anhelo: la experiencia humana detrás del mito

Lewis no escribió desde la alegría ingenua. Su vida estuvo marcada por el dolor temprano. Perdió a su madre cuando era un niño, una herida que nunca cerró del todo y que se refleja en la soledad de sus personajes. Luego vino el horror de las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

Hay un concepto alemán que Lewis amaba y que define toda la saga: Sehnsucht. Es difícil de traducir, pero vendría a ser un «anhelo inconsolable». Esa sensación de que pertenecemos a otro lugar, de que este mundo no es nuestro verdadero hogar.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos niños fueron evacuados de Londres para escapar de los bombardeos. Cuatro de ellos acabaron en la casa de campo de Lewis, The Kilns. Convivir con ellos le inspiró para El león, la bruja y el armario. Pero no solo para la trama, sino para capturar esa sensación de desarraigo. Los hermanos Pevensie están lejos de casa, asustados y sin sus padres. Narnia no es solo una aventura; es la búsqueda de un orden y un sentido en medio del caos. El armario (inspirado en uno real de su infancia hecho por su abuelo) es el umbral hacia esa esperanza.

Simbología y fe: cuando el león ruge verdades

Aquí entramos en terreno pantanoso y fascinante. Lewis fue muy claro: Narnia no es una alegoría estricta (donde cada elemento significa una cosa exacta, como en El progreso del peregrino), sino una «suposición». Él se preguntó: «Supongamos que existiese un mundo como Narnia, y supongamos que Cristo quisiese ir a ese mundo y salvarlo. ¿Qué pasaría entonces?».

Aslan como encarnación

Aslan no representa a Jesús; en la lógica interna del libro, Aslan es la forma que adopta la divinidad en ese mundo. El nombre significa «león» en turco, pero su identidad es la del León de Judá de la tradición bíblica.

El paralelismo es brutal y hermoso en su ejecución:

  • Sacrificio: En El león, la bruja y el armario, Aslan se entrega en la Mesa de Piedra por la traición de Edmund. Es humillado, le cortan la melena (despojado de su gloria) y lo matan. Es la pasión de Cristo adaptada para que un niño la entienda con el corazón antes que con la cabeza.
  • Resurrección: La Deeper Magic (Magia Más Profunda) rompe la mesa y Aslan vuelve a la vida.
  • Creador: En El sobrino del mago, vemos a Aslan cantar a Narnia para darle vida, un eco del Génesis.

Lewis lo explicó en una carta a un niño llamado Laurence que temía amar más a Aslan que a Jesús: «Las cosas que Aslan hace o dice y por las cuales él ama son simplemente las cosas que Jesús hizo o dijo. Así que cuando Laurence piensa que él ama a Aslan, él realmente está amando a Jesús».

Es valiente que un escritor introduzca su visión del mundo de forma tan honesta. Hoy día se critica mucho, pero la literatura siempre ha sido un vehículo de las convicciones del autor.

Los siete libros: un viaje espiritual y narrativo

El orden de lectura es motivo de debate encarnizado. Lewis publicó los libros en un orden, pero la cronología de la historia es otra. Yo, Santi, te recomiendo el orden cronológico interno de la historia para entender la magnitud del plan divino de Aslan. Veamos qué nos ofrece cada uno más allá de la sinopsis:

1. El sobrino del mago (Creación)

Aquí presenciamos el nacimiento del mundo. Es un libro sobre la tentación (la manzana en el jardín) y el origen del mal que entra en Narnia no por un demonio, sino por la curiosidad humana y una bruja traída de otro mundo moribundo.

2. El león, la bruja y el armario (Redención)

La historia más famosa. Edmund traiciona a sus hermanos por golosinas (sí, delicias turcas, una forma bastante triste de vender tu alma, pero muy humana). Es el relato puro del sacrificio vicario: alguien inocente paga la deuda del culpable.

3. El caballo y el muchacho (Providencia)

Shasta, el protagonista, cree que ha tenido mala suerte toda su vida. Al final descubre que Aslan (a quien llama simplemente «el gato» en algunos momentos) ha estado cuidando de él en cada paso, visible o invisible. Es una reflexión preciosa sobre cómo interpretamos nuestra propia historia. Shasta es un homenaje a las tribus indígenas del norte de California, por cierto.

4. El príncipe Caspian (Restauración)

Narnia ha caído en el olvido. Los telmarinos han conquistado la tierra y silenciado a las bestias. Es una historia sobre la fe: creer en Aslan cuando hace siglos que nadie lo ve. Lucy es la única que lo percibe al principio, enseñándonos que la fe a veces requiere ojos de niño.

5. La travesía del Viajero del Alba (Conversión)

Quizás mi favorito. Es una novela de viajes, una Odisea espiritual. Vemos la transformación de Eustace, un niño repelente que se convierte en dragón por su avaricia. Solo Aslan puede «despellejarle» esa piel de dragón para volver a hacerlo niño. Duele, pero cura.

6. La silla de plata (Perseverancia)

Aquí la clave es seguir las instrucciones (los mandamientos o señales) incluso cuando todo se pone oscuro y confuso. La Bruja Verde intenta convencer a los protagonistas de que el sol y Aslan son solo sueños infantiles proyectados desde una lámpara y un gato. Es una crítica feroz al materialismo que niega todo lo trascendente.

7. La última batalla (Juicio y Eternidad)

El final es duro. Narnia termina. Hay un falso Aslan (el Anticristo), una batalla final y el juicio a las naciones. Pero la muerte de Narnia es solo el comienzo de la «Narnia de verdad», la platónica, la eterna. «Más arriba y más adentro», gritan los personajes. Es la visión de Lewis sobre el Cielo.

Datos que quizás no sabías (y que demuestran el éxito)

Para que veas que no solo es filosofía, los números respaldan la calidad narrativa:

  • Más de 100 millones de ejemplares vendidos.
  • Traducido a 41 idiomas.
  • Adaptado a radio, televisión, cine y teatro.
  • Lewis ganó la medalla Carnegie en 1956 por La última batalla.
  • Curiosidad geográfica: Cair Paravel, el castillo real, significa «Pequeña Corte» (del inglés antiguo Cair y paravel).
  • J. K. Rowling, la madre de Harry Potter, bebió de aquí: siete libros, un punto de paso mágico (el andén 9 y 3/4 es primo hermano del armario) y nombres latinos. Incluso la serie LOST hizo guiños con el personaje Charlotte Staples Lewis.

Fantasía: la mentira que dice la verdad

Escribir fantasía épica, te lo digo por experiencia propia cuando me peleo con los mapas de mis novelas, no es huir de la realidad. Es mirarla con otros ojos. Lewis decía que a veces hay que sacar a los dragones de los cuentos para que, cuando nos encontremos con los «dragones» reales de la vida (el miedo, la enfermedad, la maldad), sepamos que se les puede vencer.

En mi propia obra intento aplicar esto. Mis personajes no usan magia para solucionar sus problemas emocionales; la magia es el escenario, pero el conflicto siempre es humano. Lewis nos enseñó que no importa si tienes pezuñas o escamas: lo que importa es si eres capaz de sacrificar tus deseos por el bien del otro.

Lewis nos dejó un legado inmenso. Nos dijo que está bien tener miedo, que está bien dudar, pero que nunca debemos perder la esperanza de que, detrás del invierno eterno de la Bruja Blanca, siempre llega la Navidad (y con ella, la primavera).

Si este análisis te ha despertado el gusanillo por mundos donde la ética se forja a golpe de espada y voluntad, quizás te interese echar un ojo a mi propia cosecha de historias. No te prometo leones que resucitan, pero sí personajes que sangran, aman y luchan por encontrar su lugar en el mundo, igual que tú y que yo.

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¿Qué significa Aslan en Las crónicas de Narnia?

Aslan significa «león» en turco. Simbólicamente, representa a Jesucristo. Lewis lo describió no como una alegoría, sino como una respuesta a qué forma tomaría Cristo si visitara un mundo de animales parlantes para redimirlos.

¿Cuál es el orden correcto para leer Las crónicas de Narnia?

Existen dos órdenes: el de publicación (empezando por El león, la bruja y el armario) y el cronológico (empezando por El sobrino del mago). Lewis y la mayoría de expertos recomiendan el cronológico para entender la historia completa de Narnia desde su creación.

¿Por qué a Tolkien no le gustaba Narnia?

Tolkien criticaba la falta de detalle en la construcción del mundo (worldbuilding) y la mezcla de mitologías dispares (faunos griegos, Papá Noel, castores parlantes) que rompían, según él, la «coherencia secundaria» necesaria en la fantasía.

¿Qué es el Sehnsucht en la obra de Lewis?

Es un término alemán que describe un anhelo profundo e inconsolable, una nostalgia por algo que no se puede definir completamente. En Narnia, se manifiesta como el deseo de los personajes de encontrar su verdadero hogar o llegar a la «tierra de Aslan».

¿Cuántos libros tiene Las crónicas de Narnia?

Es una heptalogía, compuesta por siete libros: El sobrino del mago, El león, la bruja y el armario, El caballo y el muchacho, El príncipe Caspian, La travesía del Viajero del Alba, La silla de plata y La última batalla.

¿En qué se inspiró C. S. Lewis para crear Narnia?

Se inspiró en cuentos infantiles, mitología griega y nórdica, su fe cristiana, los paisajes de Irlanda del Norte y sus propias pesadillas y traumas de la infancia y la Primera Guerra Mundial.

¿Qué valores transmite Las crónicas de Narnia?

Transmite valores cristianos y universales como la redención, el perdón, el coraje, la fe, la honestidad y la importancia de sacrificar los propios deseos por el bien común.

¿A qué edad es recomendable leer Las crónicas de Narnia?

Aunque se puede leer a partir de los 8 o 9 años como un cuento de aventuras, la obra tiene capas de profundidad que la hacen disfrutable y significativa para lectores adultos que buscan comprender su simbología.

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