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Dune libro, ¿fantasía o ciencia ficción?

Cuando leí el libro de Dune, no sabía si me hallaba antes fantasía o ciencia ficción. Frank Herbert diseñó un mundo profundo y multidimensional donde daba pie a soñar con los personajes y las sociedades que imaginó. Ya hablamos sobre las diferencias entre la fantasía y la magia, ¿pero qué sucede cuando los límites se juntan?

Dune me lo imagino con magia

350Gusano de arena en Dune

Cuando Herbert nos presenta los mundos, parecía que eran condados y ducados. Los planetas estaban gobernados por una familia con una población con una cultura similar. ¿Qué diferencias puede haber entre un feudo (con un castillo y los pueblos que dependen de él) y un planeta a esa escala?

Los gusanos de arena, gracias a los que gira toda la trama, se asemejaban a grifos, esfinges o dragones. Aquellas criaturas mitológicas poderosas que se me pasaban por la mente. Además, los gusanos podían ser «domados» igual que sucede con los dragones.

La especia melange, la droga producida por los gusanos en Dune, proporciona longevidad, capacidades extrasensoriales e, incluso, visiones sobre el futuro siendo la piedra angular de la economía. ¿Quién no quería una droga así aparte de la pitonisa del oráculo de Delfos?

¿Qué pasa con la Bene Gesserit, esa hermandad de mujeres que mezcla religión y poderes místicos? ¿No es acaso un una orden de hechiceras en busca de sus propósitos?

Los poderes de Paul Atreides, conocido como el mesías o Muad’Dib, o los de su hijo Leto son sobrenaturales y rozan los de un héroe similares a los de un mago.

Debido a una guerra muy antigua, se prohibieron construir máquinas con inteligencia artificial. Los mentats son personas que pueden desarrollar complejos cálculos matemáticos a semejanza de un ordenador. ¿Cómo puede el cerebro ser capaz de procesar cálculos tan complejos? Me los imaginaba como bibliotecarios cargados de vitaminas mágicas.

Trasfondo literario

Frank Herbert

Frank Herbert consiguió entremezclar política, filosofía con algún tinte taoista y budista, religión con la imagen mesiática con inspiraciones en La Biblia y en el Corán y ecología.

Una de sus constantes fue criticar el mesianismo, es decir, la llegada de un líder carismático que ponga solución a todos los problemas. El escritor opinaba que un mesías cuando intenta el bien, paradójicamente, desatará el mal por lo que nadie debería desear eso.

El escritor vivió acorde con sus ideales ecologistas y lo plasmó en su novela en la forma de vivir de los fremen cuando se adaptan al entorno.

Dune no tuvo un nacimiento fácil

Remake de Dune en 2020

El escritor tardó siete años en escribir Dune debido en parte a las investigaciones realizadas.

Herbert publicó Dune en 1965 tras enviárselo a más de veinte editoriales. Quien se arriesgó fue Chilton, una agencia de revistas de autos y otros hobbies.

Obtuvo los premios Nébula en 1965 y Hugo en 1966.

Se han vendido más de 12 millones de ejemplares hasta ahora.

Algunos comparan a El señor de los anillos con Dune en el sentido de que son las obras cúspides en la fantasía y en la ciencia ficción, respectivamente.

George Lucas se inspiró en Dune para su trilogía de Star Wars.

Cuando falleció Herbert, dejó un regalo a su hijo que todavía hoy día ha permitido profundizar en su universo: seis libros originales con subrayados y anotaciones en los márgenes junto con los apuntes para un séptimo libro. Gracias

Dune, una obra de culto

Ahora con el remake de la película sobre Dune parece que vuelve a estar más de moda este libro. Independientemente de si el libro nos parece más fantástico o no, lo importante, es si Herbert consiguió removernos la conciencia.

Podemos pensar en dragones o en gusanos, pero lo «importante» será: ¿prefieres mantener Dune como está con naves espaciales o imaginártelo con caballeros y nobles en lucha?

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