¿Te imaginas una civilización capaz de medir el tiempo con una precisión que avergüenza a la tecnología moderna, pero que a la vez creía que el sol moriría si no se le alimentaba con sangre? Olvida las profecías apocalípticas de Hollywood. Los mayas no predijeron el fin del mundo, sino que entendieron su naturaleza cíclica como nadie más en la historia.
Desde las selvas de Centroamérica, estos arquitectos del tiempo construyeron un imperio intelectual y espiritual fascinante. En este artículo, dejaremos atrás los mitos superficiales para adentrarnos en los secretos del Popol Vuh y el panteón de dioses que exigían sacrificios para mantener el equilibrio del cosmos. Descubriremos por qué adoraban a un dios de las abejas, cómo sus calendarios regían cada aspecto de la vida —desde la guerra hasta la apicultura— y qué verdad se esconde tras la leyenda de los hombres de maíz, aquellos seres tan perfectos que los dioses tuvieron que cegar por envidia. Prepárate para explorar el universo de una cultura que, milenios después, sigue susurrándonos sus misterios desde las estrellas.
La religión de los mayas

Las festividades tenían carácter religioso: gran parte de lo realizado por los mayas tenía una finalidad mágica o religiosa.
El mes de Pop, en nuestro calendario sería julio, era el año nuevo de los mayas, la época de la renovación. Las personas ayunaban y se ponían vestidos nuevos y destruían vasijas de barro y estelas antiguas.
Uo, el segundo mes, se dedicaba a los dioses patronos especiales: pescadores, cazadores, viajeros… Cuando llegaron los españoles, les parecía que había innumerables dioses mayas porque representaban diversos aspectos de la vida. Además, Uo no solo representaba las vocaciones, sino que también se mezclaba con borracheras, danza y fornicaciones.
Una parte del quinto mes, Tzec, estaba dedicado al dios maya de las abejas, Ah Muzenkab, uno de los dioses más importantes porque la miel era sagrada. Los criadores de abejas se unían a las fiestas para embaucar a Ah Muzenkab con el fin de aumentar la producción de miel.
Chen, el noveno mes, se terminaba la fabricación de nuevos ídolos, se pagaban por ellos y se ofrecían.
Yax era el mes de la renovación y los cazadores hacían expiación por la sangre derramada de los animales que habían dado muerte.
Las tres últimas divisiones del calendaio de los mayas y periodo «extra» de lo cinco días, Uayeb, también había fiestas aunque eran de carácter privado. Se bebía mucho y se cometían actos de adulterio. Recuerdo que los mayas tenían uno de los calendarios más exactos bastante antes de la llegada del calendario Gregoriano.
Cosmos maya

La religión impregnaba la vida de los mayas: nacimiento, muerte, agricultura, tiempo, astronomía y arquitectura.
El cosmos de los mayas era muy parecido a de los aztecas, precursores de los mexicanos, y tenía trece cielos y nueve infiernos. Los cielos estaban formados por capas horizontales superpuestas donde moraban los dioses y estaban sostenidas por los dioses que se hallaban en las cuatro direcciones; a su vez, sujetaban, los cielos y el mundo.
Según los mayas, el mundo había sufrido cuatro cataclismos que lo habían destruido. Cuando se levantara el velo maya, empezaría la quinta creación. Al igual que otras culturas y en la Biblia, se recoge una gran inundación recogida en el códice de Dresde que se llama haiyocoab, «agua sobre la Tierra». Viene una representación donde en la parte superior hay un dragón con las constelaciones y colgando de su vientre los eclipses del Sol y de la Luna. De todos estos sitios más la boca del dragón fluye agua y, también, del cuento invertido de una diosa: de la luna y el amor. Abajo está el dios de la Guerra con dos jabalinas y un palo largo.
No he encontrado alguna explicación sobre el motivo por el que representaron así el haiyocoab.
Panteón de los mayas

Los dioses que habitan los trece cielos superiores se llamabam Oxlahuntikú y los nueve inferiores, Bolonyikú. Los que sujetaban el mundo se llamaban los Bacabes; al igual que en la mitología nórdica, existía un gran árbol de la vida, ceiba, cuyas raíces se adentraban en el mundo de los muertos y ascendía hacia los trece cielos superiores. Los dioses se podían mover por todos los mundos.
Cada profesión tenía su dios: colmenero, cultivador de maíz, pescador, guerrero, viajero, mercader… incluso comediantes y danzantes.
- Itzamná era el principal dios de los mayas y era el dador de alimentos, protector de la medicina e inventor de la escritura.
- Yum Kax, el dios del maíz y la agricultura, era juvenil y se le representaba sosteniendo mazorcas de maíz en la mano.
- La muerte se llamaba Ah Puch, rey del temible inframundo, y era representaba por un esqueleto.
- Ix Tab, mujer de Ap Puch, era la diosa de los ahorcamientos que les prometía el paraíso.
- El dios de la guerra, Buluc-Chabtan, estaba pintado de rojo y negro igual que los guerreros cuando acudían a la batalla.
- Chac era el dios de la lluvia y la fertilidad. Representado como un hombre viejo con una apariencia que asimila a un anfibio o reptil.
- Ek Chua, dios de los mercados y del cacao. Los mayas lo solían representar, con una bolsa a la espalda.
- Ix Chel, diosa de la luna y del amor. Se le representaba como una anciana vaciando un cántaro lleno de agua sobre la tierra o, también, tejiendo en un telar de cintura.
- Kinich Ahau, esposo de Ix Chel, dios del sol y patrono de la música y la poesía. Me recuerda a Apolo en la mitología griega.
- Kauil era dios del fuego y creador del hombre. Los mayas creían que quien dominaba el poder del fuego, controlaba su violencia interior. Se representa como un hombre viejo y arrugado que está sentado.
- Adoraban al enigmático Kukulcán, el equivalente de los aztecas: Quetzalcoalt, la deidad con forma de serpiente emplumada relacionada con viento y agua.
Las divinidades de los mayas eran los aliados invisibles del hombre en su supervivencia y debían ser tratados con el máximo respeto. El sacrificio debía serles ofrecido de una determinada manera y en unos tiempos en concreto; los rituales eran complicados y numerosos, así que los sacerdotes debían de memorizar gran cantidad de rituales para no fallar.
Al igual que los hombres, los dioses de los mayas eran imperfectos y representaban faltas propias de los humanos; incluso había que alimentarles. Si no llovía o aparecían enfermedades, entonces no se les había sustentado lo suficiente. Además, la sangre y, especialmente, los corazones todavía palpitantes eran del agrado de los dioses. Al igual que los aztecas, también realizaban sacrificios humanos. Es curioso que la sangre para muchas culturas tuviera un significado tan místico.
Popol Vuh

El Popol Vuh o libro de la nación es la Biblia maya: narra los sucesos más importantes desde la creación del mundo.
Se cuenta que el padre Francisco Ximenez tenía 24 años sobre el 1688 cuando desembarcó en Gautemala. Tenía facilidad de idiomas, aprendió las costumbres de los indígenas y trabó amistad; tanta que un anciano jefe le indicó los secretos mayas relativos al Popol Vuh.
El Universo estaba quieto y callado, así que los dioses crearon la Tierra. Justo después, la luz, el cielo y las aguas. «Entre la niebla, nubes y polvo se consumó la Creación y los montes se elevaron de las aguas, y los montes crecieron… ». Tzakol, el Creador, y Bitó, el Formador, parecían que solo iban a poblar con animales la Tierra, pero no sabían hablar y se dijeron: «No saben llamarnos por nuestro nombre… y eso no está bien».
Entonces decretaron que, como no habían sido capaces de adorarles, su carne sería devorada y fueron condenados a ser muertos y comidos.
Tras varios intentos, de crear hombres con arcilla, crearon hombres de madera. Aunque tuvieron hijos, carecían de alma, desprovistos de razón y no nombraban al Creador y al Formador. Los hombres de madera olvidaron a los dioses y éstos enviaron un diluvio destruyendo a los hombres de madera. Se dice que sus descendientes son los simios que viven en las selvas.
Según el Popol Vuh, tras el exterminio de los hombre madera siguió una lucha que refleja la misma en la mitología griega entre titanes y dioses. El jefe de los aspirantes a usurpar, Uucub-k’aquix, fue exiliado al reino de las tinieblas, pero sus hijo siguieron causando problemas: Cabracán, quien sacudía y abatía las montañas, y de Zipacná. Dos gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué, se encargaron de matarlos. Todavía en la gestas de los gemelos se mencionan a los monos, hecho del que varios investigadores sospechan que se puede tratar de neandertales.

Zipacná sacrificó a 400 jóvenes en el altar enviándolos al cielo con forma de estrellas. Entre los mayas este hecho creó el Motz, que significa «ara sacrifical». ¿Por qué este pasaje se corresponde con las Pléyades y por qué estas estrellas y no otras? Investigadores sostienen que la muerte de los jóvenes simboliza el fin de una estirpe a través de erupciones volcánicas y fenómenos telúricos, representados en el Popol Vuh a través de gigantes.
Por fin nos acercamos a la creación del hombre. Los dioses plasmaron a los primeros cuatro mediante maíz amarillo y blanco. Tenían una gran sabiduría gracias a su mirada, tanta que sin moverse veían todas las cosas desconocidas y lejanas. Eso no le gustó a los dioses y hablaron varios entre ellos. El Corazón el Cielo les puso un velo antes los ojos y se nublaron: así solo podían ver lo próximo. Su sabiduría quedó destruida.
¿Qué condujo al nacimiento de estos sueprhombres y de sus limitaciones posteriores? Alguna hipótesis fantásticas, hablan de que vinieron del Este de una tierra con un elevadísimo nivel cultural. ¿Acaso podría ser la Atlántida?
El Popol Vuh menciona a perversos demonios con malvadas armas. Según los expertos son personificaciones de enfermedades y a accidentes mortales, aunque muchos consideran indescifrables esos pasajes.
Es curioso que se hable de cuatro casas en las que los demonios ponían a pruebas a los campeones mayas. La primera prueba, silenciosa y oscura; la segunda, glacial; la tercera, está llena de jaguares y la cuarta, de murciélagos y la quinta, de peligrosos cuchillos. Se dice que muchos campeones no superaron las pruebas y que la cabeza viva de uno de ellos estaba expuesta en un árbol.
Ixquic, una virgen, se acercó al árbol y recibió la saliva del infortunado campeón y así se quedó encinta. Dio a luz a los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, los mismos que aniquilaron a los gigantes. Los gemelos pasaron por muchas aventuras desde luchar contra un vampiro de la noche que se abate del cielo (en el que Hunahpú perdió la cabeza y Corazón del Cielo le sustituyó la cabeza perdida) hasta resucitar a un perro. Sus aventuras terminaron con su ascensión al cielo convirtiéndose en el Sol y en la Luna.
Son muchos los pasajes enigmáticos o que todavía no se ha encontrado una explicación en el Popol Vuh. Incluso se habla de leyendas en los que los dioses blancos vinieron en tiempos inmemoriales de Oriente… gigantescas naces extranjeras arribaron por el mar a la costa, velas con alas de cisne, y era como si enormes serpientes se deslizaran sobre el agua, tan luminosos eras los flancos de aquellas naves. Cuando las embarcaciones tocaron tierra, bajaron hombres rubios, de piel blanca y ojos azules. Llevaban ropas de talla negra, abierta delante, con escote redondo, y mangas anchas y cortas. En la frente lucían una diadema con forma de serpiente…
Todo el libro sagrado de los mayas está sembrado de abundantes leyendas y pasajes misteriosos, de increíbles seres y de fabulosas hazañas, pero lo cierto es que el Popol Vuh encierra una historia ignorada, una historia de otros seres que debieron existir en épocas remotas y que serían los que enseñaron al pueblo maya todo su saber (los mayas son el único pueblo de América que desarrolló la escritura). ¿Quiénes eran esos seres? ¿Alienígenas? ¿Atlantes? Quizá nunca lo sabremos.
De vez en cuando envío una carta con fragmentos inéditos, mitología, humor de escritor y alguna que otra confesión heroica.
Te interesará saber...
¿Qué es el Popol Vuh?
El Popol Vuh o libro de la nación es la Biblia maya: narra los sucesos más importantes desde la creación del mundo.
¿Qué relata el Popol Vuh sobre la creación de los «hombres de madera» y su destino?
Según el Popol Vuh, antes de la humanidad actual, los dioses Tzakol y Bitó crearon una raza de hombres tallados en madera. Sin embargo, este intento fue un fracaso porque estos seres carecían de alma, no tenían razón y olvidaron adorar a sus creadores. Como castigo, los dioses enviaron un gran diluvio para destruirlos. Los pocos que sobrevivieron huyeron a la selva y se transformaron en los simios que conocemos hoy, quedando como un recuerdo vivo de aquella creación fallida.
¿Cómo estaba estructurado el cosmos según la religión maya?
La visión cosmológica maya era compleja y vertical, muy similar a la azteca. Concebían el universo dividido en trece cielos superiores, habitados por los dioses Oxlahuntikú, y nueve niveles inferiores o infiernos, dominio de los Bolonyikú. Todo esta estructura estaba conectada por una gran Ceiba (el árbol de la vida), cuyas raíces penetraban en el mundo de los muertos y sus ramas ascendían hacia los cielos, permitiendo a los dioses moverse entre los distintos planos.
¿Por qué era tan importante el dios Ah Muzenkab en el calendario maya?
Ah Muzenkab era la deidad patrona de las abejas y la apicultura. Su importancia radicaba en que la miel era considerada un alimento sagrado. Durante el mes de Tzec (el quinto del calendario), los apicultores celebraban fiestas específicas para honrarlo y «embaucarlo» con el fin de garantizar una buena producción. Esto demuestra cómo la religión maya estaba intrínsecamente ligada a la economía y la agricultura diaria.
¿Qué es el «haiyocoab» y qué relación tiene con el Diluvio Universal?
El término haiyocoab significa literalmente «agua sobre la Tierra» y aparece representado en el Códice de Dresde. Hace referencia a un cataclismo o gran inundación similar al Diluvio Universal bíblico. En la iconografía maya, se representa con un dragón celestial que tiene constelaciones en su cuerpo y del cual, junto con los eclipses de sol y luna, brotan torrentes de agua que destruyen el mundo para dar paso a una nueva era.
¿Por qué los dioses mayas decidieron limitar la visión de los primeros «hombres de maíz»?
Cuando los dioses crearon a los primeros cuatro hombres definitivos usando maíz blanco y amarillo, estos resultaron ser demasiado perfectos. Tenían una sabiduría tan grande que podían verlo y conocerlo todo, igualándose a sus creadores. Esto intimidó a los dioses, quienes, por temor a ser desafiados, decidieron arrojar un «velo» sobre sus ojos (como el aliento sobre un espejo) para nublar su vista, limitando su sabiduría solo a lo que tenían cerca.
¿Quiénes fueron los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué y qué hazañas lograron?
Estos hermanos son los grandes héroes del Popol Vuh. Hijos de una virgen fecundada mágicamente por la saliva de un campeón fallecido, se enfrentaron a las fuerzas del caos y a los gigantes de la estirpe de Uucub-k’aquix. Pasaron por terribles pruebas en el inframundo (incluyendo la Casa de los Murciélagos donde Hunahpú perdió temporalmente la cabeza) y finalmente ascendieron al cielo para transformarse en el Sol y la Luna, estableciendo el orden cósmico actual.
¿Por qué los dioses mayas exigían sacrificios de sangre y corazones?
A diferencia de las deidades omnipotentes de otras religiones, los dioses mayas eran imperfectos y tenían necesidades casi biológicas. Necesitaban ser «sustentados» para mantener su energía y, por ende, el equilibrio del universo (como la lluvia o la salud). La sangre y los corazones palpitantes eran considerados el alimento vital supremo; si no se les ofrecía este sustento mediante el sacrificio, los dioses se debilitaban, lo que traería sequías, enfermedades y el colapso del mundo.


