Aztecas

Dioses aztecas, sacrificios y significados

El carácter mágico de la mayoría de los ritos aztecas se reúnen en el nagualismo, es decir, la creencia en espíritus protectores individuales. Entre los pocos ritos que han llegado a nosotros destaca el de la creación, la existencia de cuatro soles sucesivos, o cuatro creaciones que fracasaron, terminando en catástrofes que convirtieron a los hombres en peces, diversos animales y monos. La quinta creación, gracias al sacrificio de varios dioses culminó con éxito y se logró al hombre.

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Sacrificio azteca

Las fiestas y celebraciones religiosas se sucedían continuamente, siendo el rasgo predominante el sacrificio humano, en el que muy pocos pueblos consiguieron un refinamiento como el que consiguieron los aztecas. Los dioses aztecas parecen estar sedientos de sangre, lo que obligaba a toda clase de sacrificios para tenerlos satisfechos. No es extraño que los propios sacerdotes tuvieran que mutilarse o herirse y dar también su sangre para aplacar a los dioses aztecas. No solo existían sacrificios, también oraciones, ayunos, purificaciones, danzas o canto de himnos.

El sacrificio más corriente era en el que el sacerdote abría el pecho de la víctima con un cuchillo de sílex para sacarle el corazón en lo alto de los teocalli, las «pirámides mayas» donde arriba se alojaba un templo, y el cuerpo se arrojaba desde lo alto del templo. Se comenta no era extraño practicar el canibalismo con los cuerpos de las víctimas. Eso sí, la víctima, el año anterior a su sacrificio vivía a cuerpo de rey y con toda clase de lujos.

Los cinco soles

Las historia del mundo trascurre en cinco edades o soles. Como mucho de la mitología azteca, existen varias versiones. Algunos dice que la primera edad era oscura donde solo había animales vagando. Si hubieran existido los humanos hubieran sido devorados por los gatos monteses y por los ocelotes. Se conoce como la Edad de los gatos monteses.

Otros señalan que los primeros cuatro soles se corresponden con los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Y la quinta es la edad del hambre. Durante cada edad del Sol aparecía la vida, pero toda edad terminaba con una catástrofe. El sol tierra, que fue la era de los gigantes, acaba con un violentísimo terremoto y las montañas cayeron al mar. El sol fuego terminó con una lluvia de lava, el de aire, huracanes que arrancaban acantilados y el de agua, ahogó a las criaturas vivas excepto a los peces y a dos humanos: Tata y Nena.

El dios sol agua les advirtió de que inundaría la tierra y les dio dos consejos: subirse al hueco de lo más alto de un gran árbol y comer con mesura, únicamente una mazorca de maíz cada uno.

Tras bajar las aguas, los humanos vieron a un pez que nadaba en un arroyo y se olvidaron de las palabras del sol agua. Al encender un fuego para cocinarlo, el humo fue visto por el sol agua y les castigó convirtiéndoles en perro cuando les golpeó la cabeza.

El quinto sol nació en Teotihuácan, la ciudad sagrada donde se levanta la pirámide en su honor. El quinto sol unió los cuatro elementos. Algunos dicen que es la edad de los terremotos, del hambre, de la guerra y de la confusión. Otros, que se puede vivir en armonía si se respetaban a los dioses.

El nuevo sol

Al encontrarse el mundo a oscuras, no crecía nada y la vida no podía darse. Los dioses decidieron crear un nuevo sol y encomendar a esta tarea a Nanahuatzin, un dios al que nadie apreciaba, pero que era humilde. Otro dios, Teccuciztal, dios de la conchas marinas y bastante soberbio, también se ofreció.

Ayudaron durante cuatro días para purificarse, y llegó el momento en el que los dioses encendieron una gran hoguera para crear al nuevo sol. Teccuciztal no pudo adentarse en las llamas, pero Nanahuatzin, sí. De esta forma, Nanahuatzin fue el nuevo sol y Teccuciztal, la luna porque brillaba a merced del brillo del sol.

El nuevo sol y luna no podían moverse por sí mismos, para que pudieran moverse el resto de dioses debían sacrificarse. Todos lo hicieron excepto Xototl, hermano gemelo del gran Quetzalcóatl, que tenía miedo. Al final los demás dioses le obligaron a entrar y Xototl salió como el dios de la magia y los magos.

La luna y el sol seguían sin moverse, por lo que Quetzalcóatl, invocó un fuerte viento provocando el inicio de la quinta era.

Los dioses blancos en los dioses aztecas

En la lejana noche de la prehistoria llegaron a las costas del Nuevo Mundo hombres blancos de luengas barbas que se unieron a los indios y les enseñaron la ciencia, la técnica y las leyes de su avanzada civilización: «los que llegaron por el mar se convirtieron en los dioses blancos de aquellos imperios».

Los pueblos cultos del Nuevo Mundo tiene leyendas similares; los incas le llamaron Kon TikiIllac Viracocha; los mayas, Kukulcán; los toltecas y aztecas, Quetzalcóatl y los chibchas, Bochica, el manto blanco de luz.

Según los mitos, los dioses blancos llegaron del Este en la antigüedad mediante buques enormes y extraños que se deslizaban sobre las aguas como llevados en alas de cisne y resplandecían por ambos lados como serpientes gigantes. Quezalcoatl, uno de los principales dioses aztecas, era muy feo por la barba poblada redonda, también era corpulento, de ancha frente, ojos grandes y cabello largo. Fue muy piadoso y casto gobernando a los aztecas durante veinte años y les anunció que llegaría con el tiempo gente blanca, barbiluenga que se les señoraría.

El veradedo nombre Quetcalcoalt era Ce-Acatl o Nactitl, hijo de Mixcoalt, dios del cielo con forma de serpiente de la nubes y de la madre-tierra Chipalman (escudo viviente) que según relatan concibió a su hijo sin dejar de ser virgen.

Vida de Quetzalcóatl

Quetzalcóatl

Quetzalcóatl fue proclamado rey de Tollan en 977, iniciándose una edad de oro en los toltecas, una civilización precolombina. Procedía de un país del sol naciente y llevaba vestiduras largas y holgadas. Las riquezas de Quetzalcóatl eran inmensa: oro, piedras preciosas, alhajas y magníficas plumas, pero en Tollan vivió como soberano oculto dentro de su palacio.

Quetzalcóatl prohibió los sacrificios humanos y predicaba la paz. Los hombres no debía sacrificar a los animales ni siquiera para comer su carne, solamente debían alimentarse de fruta.

Más tarde el demonio tentó al dios, le hizo caer en el pecado, se volvió vanidoso y se dio a la bebida. Incluso, en un desenfrenado libertinaje se olvidaba de sus deberes religiosos.

Avergonzándose de haber caído tan bajo, se arrepintió de sus errores y abandonó a su pueblo, alejándose por la costa sur del golfo, después de enterrar sus enormes tesoros. Antes de irse dio libertad a los pájaros de los trópicos y transformó los árboles de la selva en acacias espinosas.

Según otras leyendas, permaneció durante veinte años en Cholula, donde erigieron en su honor la gran pirámide. Prosiguió su viaje a la costa, donde habló de nuevo a su pueblo y a la orilla del mar, se hizo incinerar. Así convirtió su corazón en el lucero del alba, que los aztecas conocen con el nombre de Ce-Acatl, no sin antes haber prometido a su pueblo que volvería.

Los sacerdotes aztecas calcularon el retorno de su dios Quetzalcóatl. Gracias a los astros, y llegaron a la conclusión de que sería el día 9-viento del año ce-acatl. En calendario gregoriano, el 22 de abril de 1519, justo cuando llegó por primera vez Hernán Cortés a México.

Orígenes de México

Templos aztecas

Ciertas leyendas aztecas se corresponde con la Biblia, ¿curioso, no?

Las tradiciones hacen referencia a seres gigantescos, como he comentado, que debieron poblar la tierra hace muchísimo tiempo. Cuando llegaron los españoles a México, los aztecas narraron al limosnero y cronista Bernal Díaz del Castillo que «en otro tiempo existieron en aquellas tierras hombres y mujeres de estatura muy elevada, y como eran muy malvados, fueron muertos en gran número, y los restantes murieron de muerte natural». Les mostraron huesos enormes, incluido un «fémur alto como un hombre de estatura normal» que Cortés envió a la corte española.

Escribió Ralp Bellamy sobre los gigantes: «Xelua y sus seis hermanos se salvaron del cataclismo, terminado con el diluvio, refugiándose en la cima de un monte que consagraron a Tlacloc, dios de las aguas para conmemorar aquel acontecimiento, demostrar su agradecimiento y hallar refugio en caso de un nuevo diluvio, Velua y los otros construyeron un zacali, torre altísima destinada a llegar al cielo. Pero los dioses, ofendidos por la soberbia de los gigantes, hicieron llover fuego sobre la Tierra, y muchos obreros perecieron».

Un texto mexicano, a raíz de lo anterior, termina: «Los hombres que hasta aquel tiempo habían hablado una sola lengua, fueron dispersados y empezaros a hablar lenguas distintas».

¿Quién no se acuerda de la torre de Babel de la Biblia? Algunos investigadores sugieren que debía tratarse de la pirámide de Cholula.

No solo tenemos la torre de Babel, sino el diluvio de los gigantes se mezcla con la historia de Tapi, el Noé azceta al que el Creador le avisó y le ordenó construir un arca para meter a todos los animales.

Misterios aztecas

Los orígenes de México se pierden en los albores del mundo y están envueltos en misterios. ¿Cómo pudo aparecer una brillante civilización de repente en México? No se tiene constancia de una fase de desarrollo cultural de las civilización que llegó con los nativos mexicanos.

¿Quiénes son los portadores de la civilización? Según algunas teorías, los míticos gigantes se hallan presentes en muchas leyendas e historias de culturas de todo el orbe. Estos gigantes fueron exterminados debido a su soberbia y los insignificantes hombres quedaron como herederos de su saber y su ciencia.

Según otra teoría, fueron seres de otro mundo quienes civilizaron a los hombres y lo cierto es que no faltan elementos para avalar esa hipótesis. Las representaciones artísticas de los primitivos aztecas no hace falta tener mucha imaginación para ver cascos espaciales, escafandras y naves voladoras.

El Museo Nacional de Antropología de México posee unas máscaras funerarias en la sala dedicada a Teotihuacán y se puede deducir que son cascos espaciales: la representación de la luna o Coyolxauhqui, parece llevar un casco con orejeras, la fantástica representación de Zapoteca, el dios murciélago que no tiene nada de terrestre la cabeza olmeca con un perfecto casco y la cabeza hallada en Mezcala representa un ser de rasgos esquematizados provisto de un casco plano.

Según esta teoría, Alfonso Caso en El pueblo del Sol, defendía que el dios Quetzalcóatl sería un extraterrestre que enseñó a los hombre todo el saber y las técnicas que emplearon desde entonces. Desde crear al hombre con su propia sangre, enseñar a alimentarse, pulir la piedras preciosas, tejer, crear mosaicos, medir el tiempo, los astros, el calendario, inventó las ceremonias y fijó los días para las oraciones.

Quetzalcóatl es el fundador de Teotihuacán y de Tolla, que fue donde surgió la religión nuhatl cuyos origines todavía no han sido descubiertos según afirma Sejourné. Allí es donde aparece por primera vez la serpiente emplumada o alada, símbolo de culto al dios. Queatzal significa pájaro y coatl, serpiente. No deja de ser curioso el simbolismo empleado por la religión nahuatl: la atribución de alas (representación de vuelo) a un elemento terrestre y rastrero como la serpiente. A lo mejor es un simbolismo del alma. Según Sejourné, el quetzacoatl es el símbolo que contiene la revelación del «origen celeste del ser humano».

Otro tema a tener en cuenta es la importancia del planeta Venus en la cultura azteca. Como ya sabemos, los aztecas tomaron a Hernán Cortés por el propio Quetzalcóatl que regresaba a su dominios. Moctezuma, el último dirigente azteca, recibió al español en Tenochtitlán según atestigua el propio Cortés en sus Cartas sobre la conquista de México:

Muchos días ha que por nuestras escrituras tenemos de nuestros antepasados noticias que yo ni todos los que en esta tierra habitamos no somos naturales della, si no extranjeros y venidos a ella de partes muy extrañas; e tenemos asimismo que a estas partes trajo nuestra generación un señor cuyos vasallos todos eran, el cual se volvió su naturaleza […] e bien podéis en toda la voluntad, porque será obedecido y fecho y todo lo que nosotros tenemos es para lo que vos dello quisiéredes disponer…

Moctezuma

El reinado de Moctezuma estuvo marcado por signos que predecían el final del imperio según desvela Fernando de Alva Ixtlilxochitl en Obras históricas: «Apareció en muchas noches un gran resplandor que nacía de la parte de Oriente, subía en alta y parecía de forma piramidal y con algunas lamas de fuego…».

Mi opinión

Mezclando la mitología con la realidad y el eje fundamental del dios blanco, no sabemos a ciencia cierta hasta donde podrían haber llegado los aztecas de las mano de sus dioses cuando les trajeron la civilización. Si no hubieran llegado los españoles, ¿qué hubiera sido de los aztecas? ¿Se hubiera perdido más historia todavía? ¿Se logró preservar algo?

A lo mejor el mayor aliciente de desvelar los secretos de los dioses aztecas, al igual que otros misterios, es el intento en sí mismo de lograr descubrir el misterio. Como dijo el arqueólogo Spiridon Marinatos cuando creía haber descubierto la Atlántida en las islas Santorin: «lo cierto es que me gustaría que éstas islas no fueran la Atlántida, para poder seguir buscándola toda la vida».

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