David Eddings escritor

David Eddings, un escritor que descubrió la fantasía

¿Te imaginas descubrir tu vocación al ver que un libro sigue vendiéndose décadas después de su estreno? «¿Esto sigue dando vueltas por aquí?». Se rumorea que esa fue la frase exacta que pronunció David Eddings al toparse en una librería con la edición setenta y ocho de El Señor de los Anillos. Ese instante, una mezcla de sorpresa y oportunismo comercial, cambió la historia del género. Los momentos clave determinan nuestro futuro, y aquel mapa antiguo que esbozó tras la revelación se convertiría en el continente de Aloria.

Quizá no estemos ante el estilista más refinado de la historia, pero te confieso algo: gracias a David Eddings me enganché a la lectura. Su magia residía en la sencillez, en hacerte vivir la aventura codo a codo con los personajes sin aspirar a nada más que al puro entretenimiento. Y eso, amigo lector, merece que hablemos de él.

¿Qué es el legado de David Eddings?

David Eddings es el gran facilitador de la fantasía épica de finales del siglo XX. Su obra funciona como un puente generacional diseñado con un propósito educativo encubierto. Él mismo lo definió con una sentencia que resume su filosofía: «Estamos aquí para enseñar a leer a toda una generación. Después de terminar con nosotros, los clásicos».

Eddings no veía la fantasía como un fin en sí mismo, sino como una fuente de inspiración para los jóvenes, un campo de entrenamiento lector antes de saltar a palabras mayores como Shakespeare o Milton. Su propuesta se basaba en la honestidad: tramas arquetípicas, el viaje del héroe en su estado más puro y una accesibilidad que permitía a cualquiera sentirse parte de la comunidad del libro.

El origen: del ejército a la máquina de escribir (o la falta de ella)

David Eddings nació el 7 de julio de 1931 en Spokane, Washington, en el seno de una familia modesta. Antes de ser el creador de mundos que conocemos, fue un joven que buscaba su lugar. Empezó a escribir relatos a los diecisiete años, coqueteó con la actuación y la oratoria, y terminó uniéndose al ejército.

Fue sirviendo en Alemania donde tuvo su verdadero encuentro con la literatura. Allí devoró a los autores clásicos ingleses: Milton, Shakespeare y, crucialmente, Sir Thomas Mallory. A ellos les atribuiría siempre el mérito de la creación de sus mundos. Sin embargo, la vida del escritor no fue un camino de rosas inmediato.

Tras trabajar en Boeing (donde conoció a Judith Leigh Schall, su esposa y pieza clave de esta historia), se cansó de recorrer Estados Unidos. Intentó la vida académica dando clases en dos universidades pequeñas, pero la precariedad laboral —no conseguía plaza fija ni un sueldo digno— le hizo desistir. Publicó su primera novela, High Hunter, en 1973, pero no fue hasta la anécdota de la librería con Tolkien que comprendió que el mundo de la fantasía estaba lleno de oportunidades. Recuperó un bosquejo olvidado y empezó a trabajar.

Un método de trabajo analógico en la era digital

Hay un dato fascinante para entender su ritmo narrativo: David Eddings era un hombre analógico en un mundo que se digitalizaba.

  • Sin tecnología: No tenía ni quería un ordenador. Ni mucho menos una página web.
  • Sin máquina de escribir: Escribía a mano y enviaba sus manuscritos a un mecanógrafo.
  • Entrevistas por fax: Se cuenta que alguna entrevista la realizó recibiendo las preguntas por fax y respondiendo a mano para devolverlas.

Era, en sus formas, más exagerado y tradicionalista que George R. R. Martin. Guardó con celo su vida privada —apenas hay fotos o entrevistas suyas en Google— y no buscaba la fama. Creía firmemente que sus libros permanecerían tras su muerte y que la opinión sobre ellos pertenecía a los lectores, no a él.

La experiencia humana: luces, sombras y filantropía

Eddings opinaba que la fantasía alejaba a las personas del mundo real, y añadía con cierta sorna que «a casi todo el mundo no le gusta el mundo real». Él creó refugios de papel para millones de personas.

Sin embargo, su figura es compleja. Sabemos que no leía fantasía contemporánea porque reconocía ser un «ladrón inconsciente»: temía retener ideas ajenas y plasmarlas meses después creyendo que eran suyas. Una honestidad intelectual que a muchos nos pasa, aunque pocos la admiten.

Su éxito comercial fue rotundo. La mayoría de sus libros fueron superventas, permitiéndole amasar una fortuna considerable. Pero, ¿qué hizo con ese éxito? Aquí reside una de sus grandes paradojas luminosas: donó dieciocho millones de dólares, junto con todo su patrimonio literario, al Reed College, una universidad privada de artes liberales en Portland, Oregón. El hombre que quería enseñar a leer a una generación dejó su herencia para asegurar que la educación continuara.

Es imposible hablar de David sin mencionar a Leigh Eddings. Él reconoció tardíamente que su esposa siempre le ayudó, insistiendo en que apareciera como coautora oficial a partir de 1995. Cuando ella sufrió un ataque cerebral en 1999, David la cuidó hasta su muerte en 2007. Él la siguió dos años después, en 2009.

Relación con la fantasía: La técnica de la sencillez

Como escritor de fantasía (y aquí Santi Limonche toma notas), Eddings nos enseñó que no hace falta reinventar la rueda, sino hacerla girar bien.

Los estereotipos como herramienta

Se le criticó mucho por el empleo de estereotipos. Eddings no se complicó la vida: a cada raza o personaje la identificaba con uno o dos atributos claros. Unos eran guerreros dados a la bebida; otros, prácticos y fiables. ¿Es esto simplificar o es caracterizar tal y como uno se imagina a un personaje mítico? El debate está servido. Para mí, esa claridad ayuda a que el lector se centre en lo importante: el viaje.

El viaje y la magia

El viaje es el nexo de unión de todos sus libros. Para el escritor, lo vital era conocer el mundo de Aloria. Sacrificó la complejidad de la trama reduciéndola a lo básico para que brillaran los diálogos. Además, presentó conceptos geniales como las dos profecías enfrentadas (cada una con una misión) y las limitaciones de la magia.

Obras literarias imprescindibles

Si quieres adentrarte en su universo, este es el mapa de ruta:

Las Crónicas de Belgarath (La saga más conocida)

  1. La senda de la profecía (1982)
  2. La reina de la hechicería (1982)
  3. La luz del orbe (1983)
  4. El castillo de la magia (1984)
  5. La ciudad de las tinieblas (1984)

Las Crónicas de Mallorea (La continuación)

  1. Los guardianes del oeste (1987)
  2. El rey de los murgos (1988)
  3. El señor de los demonios (1988)
  4. La hechicera de Darshiva (1989)
  5. La vidente de Kell (1991)

Elenium y El Tamuli (Un universo diferente) Aquí encontramos a un héroe atípico, Falcoche (Sparhawk), un caballero que no respeta los modales de la corte. Es una saga donde, a pesar de no haber magos tradicionales, sí hay dioses y joyas mágicas.

  • Trilogía Elenium: El trono de diamante, El caballero del rubí, La rosa de zafiro.
  • Trilogía El Tamuli: Cúpulas de fuego, Los seres fulgentes, La ciudad oculta.

Un escritor que encontró su camino

David Eddings supo encontrar su lugar siendo fiel a sí mismo. No buscó la gloria académica ni el Premio Nobel; buscaba entretener. Y vaya si lo logró. Pocos autores pueden presumir de haber ganado dieciocho millones de dólares vendiendo libros sin apenas usar tecnología y manteniendo su privacidad intacta.

Supo conjugar lo que interesaba a los lectores con lo que le gustaba a él. Yo me releí sus pentalogías cuando era pequeño y esa semilla sigue viva en mi escritura. David Eddings solo pretendía que pasáramos un buen rato y que, al cerrar la última página, perdiéramos el miedo a abrir un clásico. ¿Serás tú uno de los que cruce esa puerta?

¿Buscas aventuras que te enganchen de verdad?

Si te ha gustado recordar la sencillez y la magia de los clásicos como Eddings, te invito a descubrir mis propias historias. En ellas intento mantener viva esa llama de la aventura, la camaradería y el viaje épico.

Echa un vistazo a mis novelas o suscríbete a mi lista de correo para recibir reflexiones sobre fantasía, escritura y otros mundos posibles.

Cartas desde Ferantir

De vez en cuando envío una carta con fragmentos inéditos, mitología, humor de escritor y alguna que otra confesión heroica.

¡Gracias por suscribirte! Ya estás en nuestra lista.

Ha ocurrido un error. Por favor, intenta de nuevo.

Te interesará saber...

¿Por qué David Eddings no usaba ordenador?

Eddings era tecnófobo y prefería un método tradicional. Escribía sus manuscritos a mano y los enviaba a un mecanógrafo. Incluso llegó a realizar entrevistas recibiendo las preguntas por fax y respondiendo con caligrafía manual.

¿A quién donó su fortuna David Eddings?

David Eddings donó aproximadamente 18 millones de dólares, junto con los derechos de propiedad intelectual de sus libros, al Reed College, una universidad privada de artes liberales en Portland, Oregón.

¿Cuál fue la inspiración de David Eddings para escribir fantasía?

Su detonante fue ver la edición número 78 de El Señor de los Anillos en una librería. Se preguntó «¿Esto sigue dando vueltas por aquí?» y decidió esbozar su propio mapa (Aloria), viendo una oportunidad de mercado.

¿Qué papel tuvo Leigh Eddings en los libros?

Leigh Eddings, su esposa, fue coautora de facto durante gran parte de su carrera, ayudando especialmente en los personajes femeninos y tramas. Fue reconocida oficialmente en las portadas a partir de 1995.

¿Cuál es el orden de lectura de las Crónicas de Belgarath?

El orden es: 1. La senda de la profecía, 2. La reina de la hechicería, 3. La luz del orbe, 4. El castillo de la magia, 5. La ciudad de las tinieblas. Luego continúa con las cinco novelas de Mallorea.

¿Recibió David Eddings premios literarios importantes?

No. A pesar de ser un superventas internacional, Eddings no ganó premios literarios mayores. Su objetivo declarado era entretener y fomentar la lectura, no la «alta literatura» ni premios como el Nobel.

¿De qué trata la trilogía de Elenium?

Elenium sigue a Falcoche (Sparhawk), un caballero de una orden militante que debe buscar una cura para la reina Ehlana, atrapada en un cristal. Se diferencia de Belgarath por tener un tono algo más maduro, presencia de dioses activos y protagonistas menos idealistas.

¿Qué opinaba David Eddings sobre el género fantástico?

Opinaba que la fantasía servía para alejar a las personas de un «mundo real» que generalmente no les gustaba, y que su función era enseñar a los jóvenes a disfrutar de la lectura para que luego pudieran abordar a los clásicos de la literatura.

¿Cómo influyó David Eddings en las novelas de Santi Limonche?

Para Santi Limonche, Eddings es el referente técnico del ritmo y el «banter» (diálogos rápidos y sarcásticos). Aunque las obras de Limonche exploran temáticas más actuales y grises, adopta de Eddings la premisa fundamental de que la fantasía debe ser accesible y priorizar la química entre los compañeros de viaje sobre la complejidad excesiva del sistema de magia.

Deja un comentario

Política de Comentarios de Santi Limonche

Responsable: Santiago Limonche | Finalidad: Gestión de comentarios | Legitimación: Tu consentimiento.