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Cerbero, un can del inframundo

Hoy hablaré sobre Cerbero, ese can de tres cabezas conocido y, a la vez, con tantos simbolismos asociado con un perro. ¿Qué se oculta tras la figura de Cerbero?

Los griegos o, mejor dicho, los helenos como se llamaban a sí mismos, poseían una de las mitologías más completas y ricas, pero también hay que decir que se basaron en otras previas y es indudable el contacto que tuvieron con egipcios y orientales.

Sin más dilación, lee los secretos de Cerbero.

Cerbero: origen y etimología

Los dorios, una de las antiguas tribus helenas, asociaron al dios egipcio Anubis, que tenía cabeza de perro y se encargaba de conducir las almas al infierno, con Cerbero. Algunos investigadores sugieren que podía haber sido originariamente la diosa de la Muerte, Hécate o Hécabe; se la representaba como una perra porque los perros comen carne de cadáver y ladran a la luna.

En griego antiguo, obviamente, ya existía la palabra Κέρβερος (Kérberos), con los significados Cerbero o Cancerbero.

Respecto a su etimología no hay una unanimidad entre los expertos. Algunos sugieren que viene de κήρ βέρεθρον (kér bérethon) y lo traducen como demonio del abismo.

No estoy de acuerdo con esa interpretación. El concepto de demonio lo trajeron los cristianos. Entiéndeme, la palabra daimon ya existía en griego pero significado un espíritu o divinidad que podía ser bueno o malo, no tenía connotaciones. En Español ha dado, como supondrás, demonio solo con intenciones malignas.

Para mí, la duda radica si la palabra Cerbero viene de la unión de κήρ y βέρεθρον como sostienen los eruditos e interpretar su significado, como verás a continuación no está del todo claro.

κήρ en griego significa diosa de la muerte, destino, suerte, desgracia, infortunio, muerte violenta, enfermedad o deshonor.

βέρεθρον significa abismo, sima, ruina, perdición o báratro (lugar donde se arrojaba a los condenados en Atenas).

En vista de lo cual, a lo mejor, tiene más sentido pensar en destino de los condenados si tenemos en cuenta de que Cerbero es la versión griega de Anubis.

Por ponerte en contexto: sabemos que Cerbero es el Anubis griego que a su vez Anubis proviene del hijo de la diosa libia de la Muerte, quien conducía las almas de los muertos al mundo subterráneo.

El folklore europeo no se puede explicar sin el libio en donde las almas de los condenados eran perseguidas hasta el Infierno Septentrional por una jauría aulladora de sabuesos, mito que se nutre en la ruidosa emigración estival de los gansos silvestres de sus lugares de cría en el ártico.

Un apunte sobre las cabezas de Cerbero, al principio tenía 50 cabezas como la jauría especial que destruyó a Acteón (un mito sobre un rey sagrado al que sacrificaban) y luego tres como su ama Hécate.

Cerbero en el inframundo

He hablado de Cerbero, pero pongamos su contexto dentro de la mitología griega. Era hijo de Equidna, una ninfa mitad mujer y serpiente moteada, y Tifón, el monstruo más grande que existió. La descendencia de los padres de Cerbero fue toda una generación de monstruos a los que los héroes se enfrentaban. La esfinge, la quimera o la hidra de Lerna son unos ejemplos.

Cerbero guardaba la puerta del inframundo, bajo la supervisión de Hades, para evitar que los muertos salieran y los vivos entraran.

Aparte del trabajo del pobre can debía de ser un tanto aburrido, no se conoce mucho de la actividad de Cerbero excepto por sus derrotas en el cumplimiento de su puesto.

  • Orfeo, hijo de Apolo y de la musa Calíope, usó su música para calmarlo y dormirlo.
  • Hermes lo durmió con agua del río Lete, uno de los ríos del Hades y beber de sus aguas provocaba un olvido completo.
  • Varias versiones tratan sobre cómo Heracles (Hércules en la mitología romana) capturó a Cerbero. Más abajo comento un poco más sobre el duodécimo trabajo de Heracles.

Duodécimo trabajo de Heracles

Representación de los 12 trabajos de Heracles

No me voy a entretener con el duodécimo trabajo de Heracles, simplemente indicarte que consistía en capturar a Cerbero y Heracles las pasó canutas para llevarlo a cabo. El cómo ahora no importa.

Este trabajo proviene de una ilustración de Heracles descendiendo al Tártaro que representa el viaje a la deidad: un héroe debe permanecer en el Infierno, pero un dios puede salir y llevarse a su carcelero. Resulta que Hécate, lo recibió con la forma de un monstruo de tres cabezas, quizá como representación de las tres estaciones del año para los helenos: primavera, verano e invierno.

Heracles había conseguido las manzanas de oro, en sus aventuras previas para descender al infierno, y se las ofreció a la diosa, así lo condujo a los Campos Elíseos. Aquí se mezclan otra versiones que afirmar: en realidad no era la diosa sino Cerbero el que lo llevaba y no al contrario.

Cerbero en la mitología nórdica

Los griegos no fueron los únicos que tomaron prestados mitos de otras culturas, la mitología nórdica también lo hizo o, por lo menos, hay un parecido sorprendente. Garm o Garmr era el terrible perro que guarda las puertas de Helheim, el inframundo nórdico y uno de los nueve mundos, a las órdenes de la diosa de la muerte Hela. Como todas la divinidades, tiene su destino fijado en el Ragnarök y se enfrentará contra Tyr saliendo vencedor Garm.​

Entrada al inframundo

Un equipo de arqueólogos italianos dirigidos por Francesco D’Adria hallaron en 2013 una estatua de Cerbero de un metro y medio de altura en las ruinas de la antigua Hierápolis, Turquía. Este hallazgo afianzó una hipótesis sobre una gruta localizada en la antigua ciudad sagrada de Frigia en 2012 era el Plutonio, es decir, la puerta de acceso al Inframundo descrita por Cicerón y Estrabón.​

Nombre de las cabezas

De izquierda a derecha los nombres de sus cabezas son: Veltesta (cabeza izquierda), Tretesta (tercera cabeza) y Trittesta (cabeza derecha). Testa (cabeza) nos lleva a través del latín aunque reconocida por la RAE.

Acepción en la RAE

La segunda acepción de la RAE, tras definir al ser mitológico se refiere a cancerbero.

Creo que estoy más de acuerdo con tu orden de lectura que con el de tu madre. La serie no fue planteada desde un principio como ella piensa. Cuando escribí El león, la bruja y el armario, nunca pensé que escribiría más. Luego escribí El príncipe Caspian como una secuela, y seguí sin creer que habría más libros. Y cuando terminé La travesía del Viajero del Alba, estaba convencido de que sería el último. Pero me di cuenta de que estaba equivocado. Tal vez no importe demasiado en qué orden sean leídos. De hecho, no estoy del todo seguro de que los otros libros fueran escritos en el mismo orden en que fueron publicados

C. S. Lewis

Escritor

Matalobos o acónito

Cuenta la leyenda que Medea, princesa, sacerdotisa de Hécate y nieta de Helios, quiso envenenar a Teseo y le hizo llegar una copa con veneno en un banquete. La copa contenía matalobos o acónito, veneno que Medea había conseguido de donde salió por primera vez Cerbero cuando Hercúles lo sacó arrastras del tártaro. Su saliva se impregnó en la tierra y surgió la planta que conocemos como matalobos o acónito y florece en las rocas desnudas.

Relato mitológico

Me llamo Tretesta y tengo unas ganas salvajes de ladrar… ¡Qué cuernos! ¿Alguien me va a decir algo en contra? Alcé mi cabeza y me desfogué. Lo malo de ser la cabeza del medio era la falta de intimidad, desde el principio del inframundo Veltesta, cabeza de la izquierda, y Trittesta, cabeza de la derecha, han conseguido privacidad, pero yo mire donde mire veo a mis compañeros de eternidad.

Las almas de los difuntos pasan de la misma forma igual que eones atrás: sin pena ni gloria. No hay novedades en el Inframundo, menos mal que el sonido del agua sobre la orilla rompe con la monotonía. Veo a Caronte en su barca a lo lejos con una nueva remesa de almas.

A lo mejor los mortales piensan que solo soy un perro, pero somos tres mentes en un solo cuerpo. Solo somos complejos. Estoy cansado de que siempre se nos infravalore, incluso Hades no siempre nos trata con el respeto que nos merecemos por el mero hecho de ser el jefe.

Olfateo. Vuelvo a olfatear. ¡Dioses inmortales! Viene un alma, pero no una cualquiera: huele a canela, clavo y anís. Es un alma especial. Se me encrespa el pelaje negro. ¡Por fin algo de diversión!

Veltesta abre los ojos y gruñe; Trittesta saliva mientras saca la lengua fuera. Se me suele olvidar que cada uno poseemos una personalidad muy diferente, pero al final, en el momento de la verdad, nos sincronizamos y trabajamos en equipo.

Al fondo de la cola, vislumbro al alma que camina erguida y con la cabeza alta. Se trata de una anciana. Menudo chasco me llevo: me imaginaba un guerrero de la antigua Grecia, incluso a Heracles. Me venció, mejor dicho, nos venció pero aun así era un adversario formidable que rompió con nuestra soledad. Nos visita de vez en cuando para recordar viejos tiempos.

Hoy debe de ser un día de celebraciones: se queda Caronte mientras inspecciona la barca.

La anciana se para y me mira fijamente. Bueno, supongo que es a mí y no a mis compañeros aunque es difícil saberlo a cinco metros de distancia y a tres de altura.

—Así que eres el famoso Cerbero.

—¿Quién eres?

—Quien yo sea no importa. ¿Qué puede hacer alguien tan insignificante como yo frente a ti?

—Tienes razón. Soy el guardián del Inframundo y vigilante de las almas. Todavía soy recordado en el mundo mortal y dudo que a ti te recuerde alguien.

—Estamos en el 2010, han pasado dos milenios desde entonces.

—¿Y a mí qué? Hace nada fueron los noventa. Soy inmortal, tengo un trabajo y soy feliz.

Veltesta gruñe enseñando los dientes.

—¿Podemos jugar con ella? —pregunta Trittesta mirando hacia a mí—. O por lo menos déjame lamerla.

—Eres una criatura única —dice la anciana con una sonrisa—. Tienes mucho mérito al cargar sobre tus cabezas tanta responsabilidad y, a la vez, un trabajo tan aburrido…

Veltesta vuelve a gruñir y Trittesta gimotea. Me huelo la llegada de una tormenta; cuando se ponen así, tardan un buen rato en concentrarse.

—La verdad es dura, aunque el gran Cerbero lo soportará, ¿verdad? En mi vida anterior juzgaba a las personas, ahora me tocará a mí ser juzgada. Algunos opinan que la muerte es un castigo; otros, una bendición y los demás, ni lo piensan.

¿Qué podía contestar a eso?

—Bueno, más vale que continúe con la siguiente etapa —dice la anciana al ver que quedaban pocas almas—. Un placer, Cerbero. Te deseo compañía y alegría.

Se marcha con paso pausado, a la vez se acerca Caronte.

—¿Existen almas así todavía en la tierra? —pregunto.

—Una al menos, sí.

—Las almas me siguen sorprendiendo. Ya preguntaré a Minos y a los demás sobre su destino.

Caronte asiente y se marcha.

Creo que los tres tenemos para reflexionar el resto del día.

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