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Shahnameh, una epopeya persa

Las epopeyas o poemas épicos es un denominador común en muchas culturas, ¿por qué ese afán de narrar las aventuras de héroes, monstruos y dioses? Hoy veremos como los persas tenían una visión sobre el mundo y la mitología.

Origen y fuentes

Shahnameh también se denomina Shahnama, Shahnamé o Shah-Nama cuya traducción sería El Libro de los reyes o La Épica de los reyes. Es obra poética escrita por el poeta persa Ferdousí hacia el 1000 d.C. en la que historia y mitología se mezclan para narrar la creación del mundo hasta la conquista de Persia por los musulmanes en el siglo VII. El Shahnameh se escribió en un momento donde la independencia nacional estaba amenazada. Es una de las principales obras escritas en lengua persa. Reúne historia, zoroastrismo, valores culturales y patrióticos.

Algunos de los personajes son de origen indo-iraní debido a la recopilación de autores anteriores realizado por Ferdousí. Algunos ejemplos son el antiguo Avesta y el Rig Vedá hindú. El Shahnameh fue escrito en persa medio, Pahlavi.

Estructura de Shahnameh

El sah Rostam en mitad de una batalla

El Shahnameh es un poema épico con más de 60 000 pareados, 62 historias y 990 capítulos. Para ponerlo en contexto, su extensión es siete veces mayor que la de la Ilíada de Homero. Las versiones traducidas al inglés están resumidas; aunque los hermanos Arthur y Edmond Warner se atrevieron con la obra completa en 1925 dividida en 9 tomos.

La obra se empezó a escribirse antes de Ferdousí y éste lo reconoció. Gracias al trabajo de Daqiqi-e Balkhi que empezó a hablar sobre la Persia legendaria, antes de la conquista islámica y el surgimiento de Zoroastro en una obra de 1000 versos. También recogió el trabajo de otros autores.

Ferdousí añadió historia sobre reyes y héroes de Persia desde tiempos míticos hasta el reinado de Khosro II (590-628) sin olvidar la caída del imperio sasánida (segundo Imperio persa) a manos de los musulmanes en el siglo VII.

El Shahnameh empieza con la creación del mundo y el inicio de las artes de la civilización como fuego, cocinar, metalurgia y la ley. La obra no transcurre de forma cronológica. Algunos personajes vivían cientos de años, como en la Biblia, aunque la mayoría solían vivir una edad normal. Aparecen sahs, los reyes de Persia, además de héroes y villanos. Amaneceres y puestas de sol son de las pocas imágenes que se conservan de la obra e ilustran el paso del tiempo.

El sah Rostam en mitad de una batalla

Resumen de Shahnameh

Príncipe Siyavash, símbolo de inocencia y pureza, le prueba a su padre que no se ha acostado con su madrastra, desafiando a las llamas.

Existen tres partes en la obra. Como curiosidad existe un padre tiempo, análogo a Saturno, que es un recordatorio de la muerte y la pérdida a la que sucede un nuevo amanecer y la esperanza.

Edad mítica

Como es lógico, primero viene la creación del mundo y del hombre según las creencias de los sasánidas, dinastía persa que derrotó a los partos y fue cabeza del imperio del siglo III al VI d.C.

El primer hombre fue Keyumars quien además fue el primer rey. Su nieto descubrió el fuego por accidente. Esta sección es breve con 2100 versos. Es de destacar las técnicas narrativas de Ferdousí es esta primera parte.

La edad heroica

Abarca desde el reinado de Manuchehr hasta la conquista de Alejandro Magno (Sekandar). Es descatable los héroes que fueron surgiendo a la largo del imperio persa como columna vertebral. Si empezamos a decir más nombres esto se puede hacer pesado.

Hay romances, guerras y los siete trabajos de Rostam (me quedo con los doce trabajos de Hércules o Heracles). Siendo la mentalidad de la cultura, uno de los trabajos de Rostam fue matar a su propio hijo en un combate sin saber ninguno de ambos quien era el otro.

El Shahnameh describe con precisión la sociedad feudal de Persia. El tono es épico y enérgico, mientras que el lenguaje es extremadamente rico y variado.

Edad histórica

Relata las dinastías desde Alejandro Magno, pasando por los arsácides o los sasánidos hasta la conquista de Persia por los musulmanes. Aquí en vez de destacar héroes, presenta a sah débiles y personajes malvados como reflejo de la decadencia del imperio. La parte sobre la caída se relata de forma romántica y con un lenguaje poético según los expertos. Ferdousí emplea la expresión «ejército de las tinieblas».

Príncipe Siyavash, símbolo de inocencia y pureza, le prueba a su padre que no se ha acostado con su madrastra, desafiando a las llamas.

Significado de la obra

Una escena romántica entre Zal y Rudabah, que se enamoraron antes de conocerse.

El Shahnameh es una obra que se puede leer a varios niveles con los personajes gracias a su lenguaje y raíces de la antigua Persia. Una primera lectura consiste en leer tal cual las historias épicas y fantásticas con fines morales. Una segunda, nos sirve para comprender que las antiguas leyendas iraníes están relacionadas con el zoroastrismo y su visión con dos principios divinos contrapuestos: uno bueno y otro malo.

La visión mazdeísta servían para recuperar la antigua gloria mediante la asociación de los reyes persas legendarios con la narración de sus gestas.
Muchos sahs, príncipes y héroes de Shahnameh están basados en mitos indoiranios, es decir, mitos indoeuropeos e irianos (antiguo irán), cuyos nombres y descripciones fueron recogidos tras el surgimiento de Zaratustra en Persia.

Los personajes de Shahnameh, héroes y villanos, en la parte mítica y heroica, como ya hemos mencionado, están adaptados a la ética del zoroastrismo. Los héroes y los villanos son la representación dual que representan al bien y al mal.

Para la ética zoroastriana-mazdeísta las virtudes son aquella que mandó Ahura Mazda (Ormuz): sabiduría, generosidad, paz, amistad, justicia, respeto y sinceridad. Por contra, Angra Mainyu (Ahrimán), su hermano gemelo, dicta los vicios: enemistad, egoísmo, injusticia, avaricia y mentira. El hombre debe alcanzar un equilibrio, sin ir a ningún extremo, mediante el conocimiento que busque un buen final.

Dentro de la guerra eterna entre el bien y el mal, el ser humano cuenta con el faravahar, el quinto elemento que permite la libertad y el libre albedrío donde el ser humano es responsable de sus actos. Además también cuenta con cuerpo, mente, espíritu y espejo.

Así los personajes quedan reflejado, por medio de los personajes, cualquier acto aunque sea pequeño, afecta a los demás hasta el resto del mundo.

El primer rey (y ser humano) era portador de Yamshid como representante de las virtudes, como si fuera Ahura Mazda. Su reinado civilizó la tierra y las criaturas vivían en paz sin enfermedades ni muerte. Esto representa el primer ciclo de la vida.

Por una serie de circunstancias, resultó falsa proclamación de Yamshid y el rey solar
fue derrotado y asesinado por Zahak: su contrapuesto y el peor villano de la obra. Oscuridad, magia negra y muerte marcaron su reinado. Zahak se le asocia a Ahrimán,

Esta dualidad y su lucha se refleja por medio de reinos, territorios, sahs y héroes a lo largo del ciclo heroico.

Otra semejanza con la Biblia de los mazdeístas queda reflejada en un apocalipsis en la que llegará un mesías definitico que eliminará el mal para siempre y prevalecerá el bien. Este papel lo asume Kayjosrow, hijo de Siyawash, quien matará a Afrasyab, el rey de Turán, y establecerá la paz y la justicia por varios siglos.

Los personajes del Shahnameh recalca dos hechos: la libertad y el destino. Luchan con valentía y no le temen a la muerte, pero conocen un destino inevitable desconocido y sin comprender.

El Shahnameh refleja una visión del universo como un lugar de paso, los personajes saben de su condición de mortales superados por fuerzas superiores pero eligen disfrutar la vida y llegar a cabo su misión.

Los nombres de los personajes del Shahnameh en los dos primeros ciclos describen sus atributos más llamativos. Los nombres de Yamshid (Yamah Xšaitah: gemelo radiante) y Fereydún (Thraetaona: el tercero) indican su posición y su función dentro de una jerarquía de deidades míticas. Zahak (Aži Dahāka: serpiente humanoide) y Rostam (Roadha Taxma: robusto y fuerte) se refieren a sus atributos físicos. Afrasyab (Fraɳrasyan: terrorífico), va a por su psíque; el del primer hombre, Kayumars (Gayō Marətan: vida mortal), la esencia de su ser, y Siyawash (Syāvaršan: de caballo negro) indica su relación con su mejor posesión: su caballo negro (Shabrang: del color de la
noche).

Una escena romántica entre Zal y Rudabah, que se enamoraron antes de conocerse.

Los personajes al servicio de la obra

Los personajes del Shahnameh están subordinados a la mitología de los pueblos anteriores a los persas y a los mazdeístas: su forma de vivir, su libre albedrío y sus propios nombres que no son propios. Ferdousí supo integrar cuentos, contextos geográficos, sociales e históricos envuelto en una ético mostrada a través de héroes y villanos mostrando las diferentes formas de comportarse.

A lo mejor Ferdousí no fue el inventor de todo, pero supo integrarlo en una obra que ha perdurado a lo largo de los siglos.

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