Olvídate por un momento de la eterna batalla entre la Luz y la Oscuridad que nos ha vendido la fantasía europea.
Estamos acostumbrados a historias donde el héroe debe destruir al Señor Oscuro para restaurar la paz. Pero en la cosmovisión china, esa idea es absurda: destruir la oscuridad significaría destruir también la luz, porque una no puede existir sin la otra.
La mitología china no nos habla de una guerra, sino de una danza. Una tensión constante entre fuerzas que se empujan, se ceden paso y se transforman. En este artículo vamos a ir más allá del famoso símbolo blanco y negro que todo el mundo reconoce (el taijitu) para entender cómo la dualidad moldeó a dioses, emperadores y bestias. Prepárate para descubrir una forma de entender el conflicto que te servirá para dar una profundidad inaudita a tus propios mundos de ficción.
Del Caos al Orden: El nacimiento del mito chino
La mitología china es la unión de cuentos, tradiciones religiosas, valores y mitos transmitidos oralmente hasta que toman lugar durante el período de los tres augustos y cinco emperadores, los gobernantes mitológicos de China anteriores a la primera dinastía Xia, hace unos dos mil años. A pesar de la gran diversidad de fuentes y la gran variedad mitológica, mantiene una cierta coherencia aunque es inevitable las discrepancias y contradicciones.
A las leyendas, se fueron uniendo budistas, confucionistas y taoístas. El paraíso espiritual taoísta, lugar donde viven los inmortales y las deidades, se incorporó a la mitología china. El confucionismo incorporó la glorificación de los gobernantes benévolos del pasado, los tres augustos y cinco emperadores que menciono en el párrafo anterior: seguramente fueron jefes tribales que con el paso del tiempo les fueron añadiendo portentos hasta alcanzar la divinidad.
Algunos piensan que la mitología china empezó en el siglo XII a.C. transmitiéndose de forma oral durante más de mil años antes de que ser recogidos de forma escrito gracias a autores como Shui Jing Zhu y Shan Hai Jing.
Creación del mundo a partir de un huevo

Como en muchas mitologías, solo existía el caos y la oscuridad. El universo tenía forma de huevo donde las fuerzas del Yin y el Yang ya eran opuestos. Pangu un dios se encontraba dormido en su interior durante 18 000 años hasta que despertó. Se sintió atrapado y rompió el huevo en dos partes. La nebulosa primitiva se convulsionó: las materias ligeras, Yang, se fueron arriba formando el cielo y las pesadas, Yin, formaron la tierra.
Pangu no quería que el Yin y el Yang se volvieran a juntar y creció a un ritmo de tres metros por día durante otros 18 000 años. Al final medía casi 20 000 km. Apoyaba los pies sobre la tierra y sobre la cabeza, el cielo. Se aseguró de la división entre el cielo y la tierra así como de que no volvieran las tinieblas ni el caos. Según la leyenda, Pangu acabó de crear el universo hacia el año 2.229.000 a.C.
El gigante deseaba crear un mundo pero el esfuerzo para separar el cielo y la tierra pudo con él. No obstante, su deseo cumplió: a partir de su cuerpo surgió la vida. Esto recuerda mucho al gigante Ymir en la mitología nórdica.
Se dice que de su aliento surgió el viento primaveral y las nubes; su voz se convirtió en el trueno ensordecedor. Su ojo izquierdo se transformó en el sol brillante, y, el derecho, en la luna; sus cabellos y la barba dieron origen a las estrellas. Sus cuatro extremidades y el tronco dieron principio a los cuatro puntos cardinales y a las cinco grandes montañas sagradas.
De su sangre brotaron enormes ríos y sus tendones se transformaron en caminos dispuestos en todas las direcciones. Sus músculos se convirtieron en tierras fértiles; y los dientes, los huesos y la médula de sus huesos, en blanco jade e infinitas reservas minerales. El fruto de sus vellos fueron las plantas, la hierba y los árboles, y el de su sudor, la lluvia y el rocío.
La creación del hombre

Nüwa, una de los tres augustos en algunas versiones, era la diosa creadora del hombre. Solía ser representada con la parte inferior de serpiente. ¿Por qué creó al hombre? Se encontraba sola y triste a pesar del nuevo mundo creado por los restos de Pangu, por lo que se propuso crear a seres inteligentes como ella.
Bajó hasta la tierra, cerca de los ríos, se puso de cuclillas y cogió arcilla de la orilla. Creó figuras modelándolas a su imagen con cabeza, brazos y piernas. Las figuras que había creado tomaron vida cuando sopló sobre ellas. El gozo de Nüwa fue grande porque se sostenían erguidas, caminaban y hablaban. Así no se sintió sola y los bautizó como humanos porque caminaban.
La diosa quiso que la nueva raza, inteligentes y que sabían hablar, poblara toda la tierra, se propagara y gobernaran la tierra. Enseñó las uniones a los seres humanos para que se amaran, engendraran hijos y crearan familias. Obviamente, Nüwa también se la conoce como la diosa casamentera y del matrimonio.
Las ideas de los párrafos anteriores nos recuerda al Génesis de la Biblia. ¿O soy el único que le parece?
Una de las contradicciones viene en el siguiente relato: cuando el dios del fuego y el del agua lucharon entre sí, destruyeron la montaña que sostenía a los cielos. ¿No se sacrificó Pangu para que nunca se volvieran a juntar? Ante la amenaza del agujero creado en el cielo y para proteger a su creación, el hombre, Nüwa tapó el agujero y sostuvo el cielo con cuatro patas de una enorme tortuga.
Hombre y dioses celebraron al buena nueva. Comenzó una edad de oro en la que la armonía reinaba entre los hombres. Éstos, muy agradecidos, llevaban sus cosechas a Nüwa hasta que un dragón la transportó al noveno cielo reuniéndose con el Soberano del Cielo y se quedó allí.
La sabiduría en los hombres

Fuxi es considerado uno de los tres augustos y, según la versión de la historia, hermano o marido de Nüwa. También se representaba con la parte inferior de serpiente.
Si la diosa Nüwa dio la vida al hombre, Fuxi le «civilizó». Según la tradición, es el creador de la escritura, el cocinar, pesar con redes y a cazar con armas de hierro. Enseñó la administración de las tierras y de los mercados.
Institucionalizó el matrimonio y ofreció los primeros sacrificios. Creó el Bagua, símbolo compuesto por ocho trigramas y relacionado con el Yin y el Yang. El Bagua era la base I Ching, libro de las mutaciones, usado en la adivinación.
«En el principio no existían ni la moral ni el orden social. Los hombres sólo conocían a sus madres, no a sus padres. Cuando estaban hambrientos, buscaban comida; cuando estaban satisfechos, tiraban los restos. Devoraban los animales con la piel y el pelo, bebían su sangre y se vestían con pieles y juncos. Unió al hombre con la mujer, reguló los cinco cambios y estableció las leyes de la humanidad. Concibió los ocho trigramas para conseguir el dominio sobre el mundo»
Ban Gu, Baihu tongyi, I Ching
El Yin y el Yang
Como hablamos en el huevo cósmico según la filosofía oriental, el Yin representa el movimiento, el Yang, pasividad en la dualidad de que lo que todo existe en el Universo. Este concepto se representa con un círculo dividido en dos regiones: una de color negro y otra de color blanco en la que cada parte tiene un color opuesto.

El Yin y el Yang se pueden subdividir todas las veces que queramos, en ese sentido me recuerda a los fractales: se repiten patrones una y otra vez como en los copos de nieve. Un ejemplo sería la temperatura de un objeto: si está caliente, a su vez puede estar ardiendo o templado. Lo mismo pasaría con el frío.
Ya he mencionado que son opuestos pero no enemigos, es decir, no son opuestos absolutos sino relativos. El verano se opone al invierno pero un día de verano puede ser fresco y viceversa.
Son interdependientes: no pueden existir el uno sin el otro. La noche no puede existir sin el día y viceversa.
La dualidad consiste en estar mezclados: en el Yin hay un poco de Yang y al contrario, en el Yang hay un poco de Yin. Es decir, dentro de lo malo siempre hay algo bueno y viceversa, incluso uno se puede convertir en el otro. Esto trae consigo que se puedan transformar uno en el otro, por ejemplo, la vida en muerte o el calor en frío.
Se encuentran en equilibrio: se consumen y generan mutuamente. Es decir, cuando un crece demasiado fuerza al otro a concentrarse. Cuando hay mucho vapor de agua en una nube, Yin, provoca lluvia, Yang.
Conclusiones
La dualidad en la mitología china: una lección de equilibrio
Si algo nos enseña la dualidad china es que el equilibrio no es quedarse quieto; es movimiento constante. Un exceso de energía yang (actividad, sol, fuego) quema y destruye, mientras que un exceso de energía yin (quietud, sombra, frío) estanca y congela. La lección para nosotros, como creadores o lectores, es fascinante: el «villano» no siempre es el que trae el caos, a veces es quien intenta imponer un orden tan rígido que asfixia la vida.
Incorporar esta visión en nuestras historias nos permite crear antagonistas que no son malvados por naturaleza, sino fuerzas necesarias que se han desbordado. Nos aleja del maniqueísmo simple y nos acerca a una narrativa mucho más humana y compleja.
Reflexiona conmigo: ¿Te has planteado alguna vez escribir un mundo donde el objetivo del héroe no sea vencer al villano, sino restablecer la armonía con él? ¿O crees que la épica necesita inevitablemente de un enemigo al que abatir? Cuéntame en los comentarios qué opinas de esta filosofía oriental aplicada a la fantasía moderna.
De vez en cuando envío una carta con fragmentos inéditos, mitología, humor de escritor y alguna que otra confesión heroica.
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¿En qué se diferencia la dualidad china de la lucha entre el Bien y el Mal occidental?
La diferencia es fundamental. En la mitología occidental (y en gran parte de la fantasía moderna), el conflicto suele ser maniqueo: la Luz debe destruir a la Oscuridad. En la cosmovisión china, basada en el taoísmo, el Yin y el Yang son fuerzas complementarias, no opuestas. No buscan la aniquilación del contrario, sino el equilibrio y la transformación mutua. La oscuridad es necesaria para definir la luz, y el exceso de cualquiera de las dos se considera perjudicial.
¿Qué papel juega Pangu en el origen de la dualidad?
El mito de Pangu es la historia de creación por excelencia en China. Se cuenta que el universo era un huevo cósmico de caos donde el Yin y el Yang estaban mezclados. Pangu despertó y, al estirarse, rompió el huevo: las partes ligeras y claras (Yang) subieron para formar el Cielo, y las partes pesadas y turbias (Yin) bajaron para formar la Tierra. Pangu se mantuvo en medio durante miles de años para evitar que volvieran a unirse, convirtiéndose en el pilar que mantiene el equilibrio del mundo.
¿Cuál es el verdadero significado del símbolo del Yin y el Yang (Taijitu)?
El famoso símbolo blanco y negro representa el movimiento constante del universo. La parte negra (Yin) contiene un punto blanco, y la parte blanca (Yang) contiene un punto negro, lo que simboliza que nada es absoluto y que cada fuerza contiene la semilla de su contraria. Originalmente, los términos hacían referencia a la ladera sombría (Yin) y a la ladera soleada (Yang) de una montaña, ilustrando cómo la realidad cambia según la perspectiva y el momento.
¿Quiénes son Nuwa y Fuxi y qué representan?
Nuwa y Fuxi son una pareja de divinidades primordiales (a menudo representados como hermanos y esposos) con cuerpo de serpiente o dragón entrelazado. Simbolizan la unión de los opuestos necesaria para la vida. Fuxi suele portar una escuadra (símbolo de la tierra y el orden patriarcal) y Nuwa un compás (símbolo del cielo y la creatividad matriarcal), representando cómo las normas y la creación deben trabajar juntas para civilizar a la humanidad.
¿Qué simbolizan el Dragón y el Fénix cuando aparecen juntos?
En el arte y la literatura china, la unión del Dragón y el Fénix («Long» y «Feng») es la representación definitiva de la armonía conyugal y el equilibrio perfecto. El Dragón representa el vigor masculino y la energía Yang (el emperador), mientras que el Fénix representa la belleza femenina y la energía Yin (la emperatriz). Juntos no compiten, sino que crean una danza de prosperidad y éxito eterno.
¿Por qué se enfrentan el Tigre y el Dragón en la mitología?
A diferencia de la pareja armoniosa del Dragón y el Fénix, el Tigre y el Dragón representan un choque de fuerzas titánicas. El Dragón (Yang) simboliza el espíritu, el cielo y la paciencia, mientras que el Tigre (Yin en este contexto terrenal) representa la materia, la tierra y la ferocidad impetuosa. Su enfrentamiento es la metáfora de la lucha interna entre nuestros instintos más primarios y nuestra aspiración espiritual superior.
¿Cómo pueden aplicar los escritores la dualidad china en sus novelas?
Estudiar esta mitología permite a los escritores crear conflictos mucho más maduros. En lugar de diseñar un «Señor Oscuro» que solo quiere destruir, se pueden crear antagonistas que representen una fuerza necesaria pero desbordada (demasiado orden o demasiado caos). Esto añade capas de gris a la trama, permitiendo desenlaces donde la solución no es la muerte del villano, sino la restauración de la armonía perdida.


