El grifo en la mitología, historia y significado

Origen y etimología del grifo

Se discute el origen de la palabra de grifo. Algunos creen que proviene del hebreo כרוב (kruv), «querubín»; para otros, del persa شیردال (shirdal) «león-águila». En cualquier caso, ya con los griegos viene un poco más definido porque ya existía la palabra γρύψ (gríph) para referir al ave mítica, a su vez, en griego γρυπός (grypos) significa «redondo, especialmente de nariz corva o aguileña». A nosotros la palabra nos ha llegado a través del latín tardío gryphus.

El origen del grifo se remonta a Oriente Próximo: aparece en restos arqueológicos de pinturas y esculturas de los antiguos babilonios, asirios y persas. Existen representaciones de grifos datados sobre el 3000 a.C. aparecían sobre paletas cosméticas de Hieracónpolis, Egipto y en sellos cilíndricos en Susa, Persia. También se han encontrado representaciones más recientes de grifos en Siria y Anatolia en la Edad de Bronce, grosso modo 1950-1550 a.C.

El arte griego arcaico y clásico se remonta al siglo 1700 a.C. en la sala del trono del palacio de Cnosos, el que perteneció al mítico rey Minos. Los romanos continuaron con la tradición del grifo.

Hasta el mundo islámico se extendió el grifo. Hay una gran escultura de bronce en Pisa, Italia, desde la Edad Media cuyo origen es islámico. Es la escultura islámica medieval de bronce más grande conocida, un metro de alto, probablemente creada en el siglo XI en Al-Andalus.

¿Existió el grifo?

Dinosaurio ceratopsidae.

Algunos sostienen que el origen del grifo como criatura mitológica reside en los restos fósiles de dinosaurios de la familia Ceratopsidae, muy numerosos en los desiertos de Asia central, especialmente Mongolia. Se especula que las civilizaciones antiguas dieron con los esqueletos petrificados de los dinosaurios (con boca de pico ganchudo, amplios huesos escapulares, cola larga y patas con pezuñas) y se imaginaron los dinosaurios como criaturas mitológicas.

Descripción, comportamiento y localización

Algunos grifos se representan con orejas puntiagudas en la cabeza o plumas en la cola, aunque por lo general la parte delantera es de águila y la trasera de león. Según otros el grifo es ocho veces más grande y fuerte que un león. No se ponen de acuerdo si las patas delanteras eran de águila o de león; también se ha especulado si tenía alas o no.

Representación de un grifo

Algunos dicen que los grifos alcanzaban los tres metros de altura y cazaban desde arriba. Otros que son monógamos, si llegaba a fallecer su pareja, no se volvían a enlazar con nadie. Protegían a sus crías hasta que estas llegaban a la adultez igual que las aves.

Se dice también que sus garras eran empleadas para elaborar copas y tazas y sus costillas, para la producción de arcos y flechas.

Sobre el 1 700 A.C., en Creta, se incorporó en edificios y objetos artísticos como protector o guardián ahuyentador del mal. Luego se introdujo en los hogares como mesas, altares o frisos.

Para los griegos, el dios Apolo fue en busca de grifos y regresó cabalgando uno de ellos. Desde entonces, los grifos estaban consagrados a Apolo y vigilaban sus tesoros; además también custodiaban las cráteras de vino del dios Dioniso. En algunas obras se representa el casco de la diosa Atenea grabado con un grifo.

Sobre el 450 A.C., el Herodoto mencionó a los grifos como guardianes del oro de la región de Hiperbórea. Apolonio de Tyana, filósofo y matemático griego, retomó el trabajo de Herodoto y añadió más información: poderoso pico y tamaño parecido al de un león. Como datos curiosos, describió sus alas que eran membranas palmeadas para dar pequeños saltos cuando combatían.

Los romanos continuaron con el legado griego y lo empleaban con propósitos decorativos. A su vez también los cristianos y durante la Edad Media se preservó su carácter decorativo adaptándose a las costumbres de cada época, incluso se añadió a la heráldica de casas nobles.

Mitos medievales cuentan que los grifos protegían el oro de los desiertos del norte de la India porque sus nidos estaban junto a las minas y protegían a sus crías.

Paralelismos primitivos

Muchas civilizaciones antiguas tenían criaturas mitológicas similares al grifo.

La mitología sumeria y acadia tiene al demonio Anzú: medio hombre y medio ave. Está asociado con el viento del sur y las nubes de tormenta.

La mitología asiria tiene a Lammasu: una deidad protectora representada con cuerpo de toro o de león, alas de águila y cabeza humana. Está relacionado directamente con la precursora de la esfinge.

La religión hindú tiene a Garuda, similar a un ave y sirve de montura del dios Visnú.

La mitología judía habla del Ziz, similar a Anzú, así como al fénix griego. La Biblia menciona al Ziz en Salmos 50:11.

Los grifos se podían aparean con una yegua dando como resultado al hipogrifo: mitad águila y mitad caballo.

El grifo permanece con nosotros

Apolo montado sobre un grifo

El grifo de la mitología griega se ha mantenido a través de los siglos como símbolo vigente de protección, fiereza y fidelidad. Todavía hoy se mantiene vivo de diversas formas. Forma parte del logo de bancos, marcas de autos, comercios, unidades militares, colegios, institutos, cementerios, museos, equipos deportivos, parques de atracciones, videojuegos, cine y televisión de fantasía, y por supuesto en libros, esculturas y pintura.

Centrándonos en la fantasía aquí vemos algunos ejemplos: Warcraft, Heroes of Might and Magic, Dungeons & Dragons, Harry Potter y Percy Jackson.

Algunas citas sobre grifos

Autores como Aristeas de Proconeso, Heródoto, Lucio Flavio Filóstrato, Virgilio, Isidoro de Sevilla Dante Alighieri mencionan a los grifos.

«Los grifos son llamados así porque son cuadrúpedos alados. Este tipo de bestia salvaje se encuentra en las montañas hiperbóreas. En toda parte de su cuerpo son leones, y las alas y cabeza son como águilas, y son fieros enemigos de los caballos. Por otra parte desgarran en pedazos a los hombres».

Isidoro de Sevilla

Nyse se entrega a Mopso,

¿qué no esperaremos los amantes?

Día llegará

en que se ayunten los grifos con las yeguas,

y los tímidos gamos

se vayan a beber junto a los perros.  

Bucólicas, Virgilio.

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