Ogro, un mito desde el oeste hasta el este

Los ogros aparecen en muchas mitologías desde la japonesa hasta los norteamericanos. ¿Qué esconde este símbolo universal con forma humanoide que come carne humana?

Etimología e historia del ogro

Humbaba, en la epopeya de Golgamesh. Imagen de Markus Stadlober.

La palabra «ogro» proviene del francés ogre. A su vez, es muy probable que sea un derivado de Orcus, un dios romano que fue asumiendo la competencias de Hades antes de convertirse en Plutón, incluso algunos dicen que era un gigante hijo de Plutón. Como curiosidad, el significado original de Orcus era jabalí. Asimismo en italiano ogro se escribe orco. 

Otros expertos aseguran que proviene del celta antiguo, en concreto de la palabra «Ogyr», es decir, el terrible. «Ogyr» era un epíteto de algunos dioses celtas que bajo el cristianismo se convirtieron monstruos o cocos empleados para asustar.

El sánscrito tiene el término «Ugra» con el mismo significado del francés «Ogre», es decir, seres gigantes de la mitología nórdica que se alimentaban de carne humana.

Humbaba fue el primer prototipo de ogro y salió en la primera novela de fantasía de la historia: La epopeya de Gilgamesh. Con posterioridad, algunos catalogan al cíclope Polifemo de la Odisea como un ogro porque también comía carne humana.

Godofredo de Monmout, en el siglo XII, ya hablaba sobre los ogros, los habitantes anteriores a la colonización humana en Gran Bretaña, en su obra Historia Regum Britanniae. A estos ogros hace referencia Chrétien de Troyes en su romance en verso Perceval o el cuento del Grial:

Y se ha escrito que volverá de nuevo,
a todos los reinos de Logres,
conocidos como la tierra de ogros,
y destruirlos con la lanza.

También salieron ogros en el poema épico anglosajón Beowulf, en el cuento de Simbad el Marino o los Oni en la cultura japonesa.

Los ogros se popularizaron con los cuentos de Charles Perrault (1628-1703) como El gato con botas, La bella durmiente (aquí se introdujo por primera vez a una ogresa) y Pulgarcito, o con los de Marie-Catherine Jumelle de Berneville, Baronesa d’Aulnoy (1650-1705).

En cuentos posteriores se mencionan a los ogros como Jack y las habichuelas mágicas.

Ogros en la mitología

Oni, ogro en la mitología japonesa. Imagen de Sceith-A.

Existen muchos tipos de ogros: desde aquellos que solo comen carne humana, poseer poderes mágicos o hasta aquellos que son acuáticos. Se suelen caracterizar por ser seres humanoides de gran tamaño, color de piel de tono desde el verde hasta el gris, peludos, con verrugas y con mal olor.

En los cuentos europeos medievales, los ogros aparecen como personajes malvados (solos o en pequeños grupos) y viven desde en grandes castillos hasta en cuevas oscuras. Secuestraban a personas para comérselas o ser sus esclavas.

Los ogros se dan sobre todo en la mitología nórdica y es curioso que los oni, los ogros japoneses, sean parecidos físicamente a los occidentales. Los oni son de color amarillo, azul y rojo, con cuernos y armados con bastones de hierro. Otra diferencia con los ogros occidentales es que no son malvados por naturaleza sino bárbaros y feroces.

En la mitología escandinava aparecen los troles, criaturas mitológicas muy similares a los ogros y que cumplen el rol de los ogros en sus cuentos de hadas. Los cuentos representan a los troles desde gigantes con facciones monstruosas hasta de un tamaño y costumbres más humanos.

Los orcos aparecen en la mitología celta y germana, a semejanza de los troles escandinavos, que vienen de la mano de la literatura moderna y medieval. Aquí tienen la connotación de dedicarse al pillaje y no se alimentan de carne humana.

La mitología pigmea tiene a los Negoogunogumbar: criaturas salvajes y monstruosas que devoran niños.

En la cultura musulmana antigua, el ogro también está presente con sus matices como se lee en El ogro y el sufí.

Los indios norteamericanos tenían a sus ogros como gigantes devoradores de hombres. Ejemplos de ellos son el Pie grande y el Wendigo, un espíritu maligno que posee a los hombres y se convierten caníbales entre otras cosas. También en el centro y sur de América, en sus respectivas mitologías se narran a criaturas semejantes a los ogros.

La mitología cántabra tiene a ojáncanu, un gigante ciclópeo, que representa el mal y la brutalidad a semejanza de Polifemo, aunque no comía a personas.

Ogros más conocidos

El ogro Shrek, imagen de Rahul Garg (Doyen).

Uno de los ogros más populares es Shrek que vive en su pantano y quiere que lo dejen tranquilo. Si quieres ver la evolución del personaje, son 4 películas.

Sagas de fantasía del siglo XX tienen a ogros como Las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis, Las crónicas de Spiderwick de Holly Black y Tony DiTerlizzi o en los libros relacionados con la DragonlanceKaz el Minotauro. En El Hobbit y en El señor de los anillos aparecen unos troles que se convirtieron en piedra.

Las series de televisión tampoco son ajenas a los ogros. En Digimon tenemos a Ogremon y en japón tenemos a los cuatro OVA de «Ogre Slayer»: Onikirimaru o el manga de Rumiko Takahashi, Urusei Yatsura.

Los juegos de rol tampoco se quedan atrás con los ogros: Dungeons & DragonsWarhammer FantasyEverquestWarcraftMagic: el encuentroHeroes of Might and Magic o Two Worlds.

Imagen de portada de bruno_bmelo.

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